10 de diciembre 2014 - 00:00

La temporada musical 2014 tuvo momentos fulgurantes

Uno de los momentos del año: el encuentro, varias veces repetido, entre Martha Argerich y Daniel Barenboim.
Uno de los momentos del año: el encuentro, varias veces repetido, entre Martha Argerich y Daniel Barenboim.
El año que concluye tuvo en el campo de la música clásica un desarrollo agitado, con visitas fulgurantes y mucha producción nacional, y dentro del panorama hubo puntos muy altos en convocatoria y resultado artístico. Daniel Barenboim y Martha Argerich acapararon con sus presencias la atención del medio musical sobre la mitad del año.

El Abono Estelar que presentó el Colón (y que culminó tempranamente a mediados de año con estas actuaciones) los tuvo compartiendo tres conciertos, en diferentes combinaciones. En el primero ella fue solista de piano, en su regreso a ese escenario; en el segundo, ambos repitieron la experiencia de tocar a dos pianos que habían vivido en Berlín; finalmente, una presentación junto a Les Luthiers. Y los resultados fueron dispares.

El concierto de Argerich con Barenboim y la West-Eastern Divan Orchestra mostró a la pianista sumamente inquieta en su regreso al Colón, pero luego se afianzó y entregó una versión memorable. La velada a dos pianos dejó un gusto agridulce, en especial por la disparidad de sonoridades. Por último, la actuación junto a Les Luthiers resultó por distintas razones- más un firmamento donde los astros se eclipsaron mutuamente que un paisaje brillante.

Barenboim también hizo pie en la temporada lírica con fragmentos de Tristan und Isolde en versión concierto junto a la WEDO y cuatro cantantes extranjeros: la veterana Waltraud Meier, el decepcionante tenor Peter Seiffert, el descomunal René Pape y la mezzo Ekaterina Gubanova. El director y pianista hizo honor a su relación con el Mozarteum brindando para sus abonos dos conciertos con la WEDO y a su costumbre de brindar presentaciones multitudinarias en espacios abiertos, en este caso en un escenario montado en Puente Alsina, más una charla compartida con Felipe González en el marco del Festival de Música y Reflexión.

El Abono Estelar se completó con un trío excepcional, el de la pianista Mitsuko Uchida con el director letón Mariss Jansons y la Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera, y el mediático y empalagoso Lang Lang. Tuvo gran relieve la propuesta del Colón Contemporáneo, con el estreno local de "La vendedora de fósforos" de Helmut Lachenmann y "Music for 18 musicians" de Steve Reich, en ambos casos con la participación de sus autores, y Coro, la gran obra de Luciano Berio en una excepcional versión, más la actuación del Keller Quartet y la soprano Donatienne Michel-Dansac. La programación del Centro de Experimentación del Colón pareció más cerrada en sí misma, y no todas las propuestas fueron de la más alta calidad.

El panorama lírico del Colón continuó este año con más aciertos musicales que escénicos en sus producciones, y la inclusión de algunas figuras de primer nivel (prácticamente una rareza) como el genial Ambrogio Maestri en el Falstaff verdiano. Tal vez el punto artístico más alto en el sentido integral lo haya constituido el estreno de Requiem, la ópera comisionada a Oscar Strasnoy y basada en Faulkner.

La Filarmónica, con menos solistas estelares que la temporada anterior y siempre bajo la guía artística de Diemecke, desarrolló su ciclo con normalidad, pese a las protestas pacíficas que en los últimos conciertos desplegaron sus integrantes (como también lo hizo la Orquesta Estable) y al durísimo golpe que significó tanto para ellos como para todo el ambiente musical la desaparición del director asistente de la OFBA Carlos Bertazza, fallecido el 6 de septiembre a los 35 años.

Después de un muy complicado 2013 el Argentino de La Plata se afianzó en estabilidad en la segunda mitad del año. Tras la renuncia de sus responsables trascendió que la dirección sería asumida por Gabriel Senanes, pero su llegada a la casa platense nunca llegó a concretarse. Desembarcó así como directora general Valeria Ambrosio, figura vinculada al teatro y al musical pero ajena al mundo de la ópera, que pese a eso asumió la puesta de Tosca, último título de una temporada lírica de buen nivel. Hubo también conciertos sinfónicos y de cámara, temporada de ballet y en general la normalidad comenzó a restablecerse.

Juventus y BALírica aguzaron el ingenio y en ambos casos sustituyeron títulos completos con puesta en escena por galas líricas, como forma de seguir cumpliendo con sus abonados. El punto más alto de la temporada de Juventus fue la Médée de Cherubini, estreno local de la versión original francesa, y de la de BAL el Don Giovanni mozartiano con una refrescante puesta de Marcelo Lombardero.

Nuova Harmonia se renovó con una dirección joven, una "lavada de cara" a su sede principal (el Coliseo) y propuestas atractivas, con algunos puntos muy altos. El Mozarteum tuvo por su parte una oferta brillante, desde el regreso de DiDonato y Gabetta hasta el sorprendente Li Biao Percussion Group, pasando por figuras de la talla de Jaroussky, Hardenberger, Uchida, Bashkirova, Antonini, Barenboim, Jansons y otros. El cierre de la temporada de Festivales Musicales marcó también el lamentable cese de la actividad de una institución que supo darle a la ciudad muchos inolvidables banquetes musicales.

La Sinfónica Nacional desarrolló con normalidad su ciclo en el Auditorio de Belgrano, una sede que a todas luces no es el ámbito más propicio para los conciertos de este organismo. La expectativa de la apertura del Centro Cultural Néstor Kirchner en el ex Palacio de Correos (anunciada para el 25 de mayo del año entrante) permite conjeturar una mejor funcionalidad para la Sinfónica, aunque aún no esté confirmado que la temporada 2015 se desarrollará allí. Maravilla arquitectónica y acústica, la Usina del Arte continuó brindando una impresionante oferta de conciertos sinfónicos, de cámara, espectáculos escénicos, recitales, muestras, etcétera, con una muy buena respuesta del público pese a la limitada accesibilidad al lugar. En pequeños y grandes recintos oficiales y no oficiales, la actividad musical porteña continuó multiplicándose y diversificándose.

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