17 de enero 2013 - 00:00

La transición en Caracas divide al Gobierno de Dilma

Brasilia - El asesor de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, Marco Aurélio García, comentó a funcionarios que su posición en defensa del Gobierno venezolano no debe ser mal entendida y buscó limar asperezas con sectores del Gobierno que observan críticamente la situación en Caracas.

En tanto, el canciller Antonio Patriota ha adoptado una posición relativamente distante de la situación venezolana, mientras el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva viajará a Cuba a fin de mes, donde posiblemente se interiorizará sobre la salud de su amigo Hugo Chávez.

Al regresar de Cuba, donde se reunió con el vicepresidente venezolano, Nicolás Maduro, Marco Aurélio García declaró a la prensa, durante una entrevista en el Palacio del Planalto, que respaldaba el aplazamiento de la toma de posesión de Chávez, hospitalizado en La Habana, donde fue operado de cáncer, y opinó que esta medida respeta la Constitución de aquel país.

Molestias

El diario O Globo, de Río de Janeiro, informó ayer que la posición de García molestó a miembros del Gobierno, versión coincidente con la publicada hace una semana por Folha de Sao Paulo, donde se hizo mención a divergencias de opiniones con algunos miembros del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Ante el presunto disgusto de integrantes de la Cancillería, García habló con miembros del Gobierno a los cuales «habría explicado que fue mal interpretado, y les habría dicho que hablaba apenas de una hipótesis» al sostener que Chávez puede jurar hasta dentro de 180 días, según publicó O Globo en una nota titulada «Criticado, asesor de Dilma dice que fue mal interpretado».

O Globo afirmó que García mantiene una posición muy cercana con el Gobierno bolivariano y afirmó que el consejero de Rousseff «asesoró informalmente (a Maduro) durante la campaña presidencial en aquel país el año pasado», que concluyó con la victoria de Chávez en los comicios del 7 de octubre.

Por su parte Rousseff ha adoptado lo que algunos analistas consideran como un «perfil bajo» ante la crisis venezolana, ya que no fue a la ceremonia del 10 de enero en Caracas, a la que asistieron sus colegas de Uruguay José Mujica y de Bolivia, Evo Morales.

Si bien Rousseff ha evitado formular pronunciamientos impactantes sobre lo que sucede en Venezuela, sus asesores la informan cotidianamente sobre la situación y ha mantenido al menos dos comunicaciones telefónicas con Maduro desde mediados de diciembre. Tampoco el canciller Patriota ha asumido un papel protagónico en la agenda con Venezuela.

El expresidente y líder del Partido de los Trabajadores, Lula da Silva, anunció el lunes que a fin de mes viajará a La Habana donde participará en la III Conferencia Internacional para el Equilibrio Mundial, que forma parte de las conmemoraciones de los 160 años del nacimiento del héroe cubano José Martí.

En ese evento, que se realizará entre el 28 y el 29 de enero, será premiado el religioso de la orden de los dominicos Frei Betto, quien es amigo de Lula y fue su consejero en el área social entre 2003 y 2005, cuando renunció al Gobierno. Fue precisamente Frei Betto quien aproximó a Lula, exdirigente sindical, y el expresidente cubano Fidel Castro hace más de tres décadas.

Analistas no descartan que Lula, un viejo amigo del régimen cubano, sea recibido por el presidente Raúl Castro y su hermano Fidel, para analizar la situación en Caracas y el cuadro médico de Chávez.

La visita de Lula es interpretada, además, como una forma de diplomacia informal del Gobierno de Rousseff, quien se mantiene en contacto habitual con su predecesor y mentor político.

Agencia ANSA

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