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La UE debe reconocer que algunos países no pagarán deudas
Primero, la UE debe reconocer que algunos países no reembolsarán sus deudas y que la cesación de pago es inevitable. El primero de todos es, sin duda, Grecia, pero ese incumplimiento aislado sería fácilmente manejado porque el dinero involucrado es modesto. Incluso un rescate de Grecia, Irlanda y Portugal es accesible, pero no habría ninguna manera realista de impedir que España emprendiera el mismo camino.
Segundo, los bancos de Europa están en riesgo porque poseen cantidades considerables de deuda pública. Al aproximarse las suspensiones de pago, los sistemas bancarios en todo el continente podrían llegar a ser objeto de una corrida épica, cuando los depositantes y las instituciones se retiren de los bancos para evitar pérdidas. El sistema financiero europeo está centrado en los bancos. Una corrida afectaría los flujos de crédito, hundiendo a la zona euro en la recesión y generando una crisis financiera global.
Tercero, un programa que garantice la deuda de todos los países actualmente en riesgo no es factible. Aunque Alemania, Francia y los otros desearan ofrecer una garantía implícita global, las sumas involucradas (que rondan 3 billones de euros) comprometerían sus calificaciones crediticias. Estando en juego Italia y España, una garantía plena no es una opción.
Por último, cualquier rescate debe ser acompañado de medidas para restablecer el crecimiento, porque no habrá ninguna posibilidad de que las deudas se paguen sin expansión económica. Aparte de Irlanda, los otros cuatro países en riesgo enfrentan problemas crónicos. El PBI per cápita de Italia es más bajo en la actualidad que hace 12 años.
Europa está metida en un lío porque sus líderes ignoraron estas restricciones. Por eso los numerosos planes que idearon en los últimos dos años no lograron convencer a los mercados. Por desgracia, para estas cuatro realidades, no existen salidas fáciles. Por eso la siguiente propuesta debe considerarse como la menos mala de las alternativas existentes.
El plan propuesto comienza reconociendo que es esencial impedir una corrida bancaria. Por eso, cualquier estrategia de rescate debe concentrarse en fortalecer a los bancos como para que resistan un incumplimiento de pago de deuda soberana.Los países fuertes de Europa deberían reunir su dinero y ampliar el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera hasta el nivel en que pueda servir de red a los bancos contra todas las pérdidas de potenciales incumplimientos de pago. La escala debe ser suficiente como para cubrir no sólo las pérdidas directas sobre las tenencias de bonos públicos de los bancos, sino también pérdidas ulteriores que los bancos deban soportar por haber suscripto cobertura de riesgo contra una suspensión de pago del Gobierno.
Agencia Bloomberg


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