28 de abril 2010 - 00:00

La URBA la pateó afuera, ¿y ahora

La patearon afuera. Los dirigentes de la URBA no se la jugaron y dejaron la situación tal como estaba.
La patearon afuera. Los dirigentes de la URBA no se la jugaron y dejaron la situación tal como estaba.
La resolución tomada el viernes 23 por los clubes de la Unión de Rugby de Buenos Aires respecto al Plan de Alto Rendimiento que la Unión Argentina de Rugby, con el apoyo de todas las uniones provinciales que la componen -incluyendo la URBA- puso en funcionamiento el 2 de febrero de 2009, es lo que bien podría considerarse una patada al touch.

Después de un largo año de debate permanente, muchísimas reuniones, algunos intercambios de opiniones de alto voltaje, tiempo y trabajo buscando la posición que la URBA adoptaría frente a un tema que el resto del país ya aceptó, se decidió ir con el pie a jugar el line-out.

Hubo posturas que a priori parecían intransigentes: o se estaba a favor o en contra. Pero buscando encontrar un poco de aire, sobre todo cuando en cuatro días comienza un nuevo campeonato porteño es que los clubes resolvieron mantener todo como está.

A decisión final del formalismo de una asamblea extraordinaria, la URBA permitirá jugar a quienes integran el Pladar siempre y cuando no sean remunerados por integrarlo. Esto libera a la treintena de jugadores que no se sabía si podrían jugar para sus clubes a partir del sábado.

La patada al touch permitirá ganar más meses para que los clubes hagan lobby para defender sus distintas posturas. Muchos deberían mirar puertas adentro y ver qué permiten en sus propios clubes. Son varias las instituciones que se benefician de la llegada de jugadores no formados en sus clubes gracias a la ayuda de socios generosos. No escupamos al cielo...

Que dejen de cobrar en blanco algunos jugadores destacados y formalizada su preparación atlética sólo generará que se busquen formas para que sigan teniendo un lucro pero encubierto. Como sucede en el rugby porteño aunque muchos elijan o prefieran mirar al costado.

La falta de sinceramiento es dañina; a fin de año cuando haya que debatir qué pasará a partir de 2011, la pelea también se dará en planos políticos: la URBA renueva presidente, secretario y tesorero.

Se pateó al touch, pero fue un kick corto. No hay mucho tiempo para tomar aire o pensar la próxima jugada.

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