"Lo curioso es que prácticamente nadie lo conocía cuando murió, comenta el director del Museo Van Gogh de Ámsterdam, Axel Rüger. Aunque ya no le sorprende el culto al artista, pues lo ve a diario con sus propios ojos: las filas para entrar en el museo siempre son largas y muchos de los interesados son jóvenes.
El director del museo no duda al comparar a Van Gogh con Mozart, Amy Winehouse y James Dean. Son genios que murieron jóvenes. Además, "la persona y la obra de Van Gogh están intrínsecamente relacionadas", observa.
Hijo de un pastor protestante de la provincia de Brabante, en el sur de Holanda, Van Gogh luchó cotra su destino, recorriendo su propio país, Reino Unido, Bélgica y Francia. Trabajó en el comercio de arte, como maestro, vendedor de libros y predicador hasta que, finalmente, a los 27 años decidió que se dedicaría a la pintura. Su vida acabó sólo diez años después en Auvers-sur-Oise, cerca de París. Dejó 850 cuadros y casi 1.300 dibujos, que hoy se venden por sumas astronómicas. "Van Gogh no cayó del cielo siendo genio", comenta el director del museo y recuerda que el pintor estudió mucho arte y fue adquiriendo sus capacidades con el aprendizaje. Según se sabe hoy en día, la pobreza también forma parte de la romántica leyenda en torno a él: Van Gogh no sufrió necesidades, era respaldado generosamente por su hermano Theo. Su nombre será relacionado una y otra vez con la pregunta de qué habría ocurrido si no se hubiese pegado un tiro el 27 de julio de 1890. Murió dos días después como consecuencia de las heridas.
| Agencia AFP |


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