26 de noviembre 2009 - 00:00

Lacalle acusó de injerencia a los Kirchner, a Lula y a Hugo Chávez

Simpatizantes del Frente Amplio realizaron ayer una caravana en Maldonado. El ex ministro de Agricultura José Mujica sigue estirando su ventaja en las encuestas de intención de voto.
Simpatizantes del Frente Amplio realizaron ayer una caravana en Maldonado. El ex ministro de Agricultura José Mujica sigue estirando su ventaja en las encuestas de intención de voto.
Montevideo - El candidato blanco Luis Lacalle jugó ayer una última carta en busca de evitar un triunfo del oficialista Frente Amplio en la segunda vuelta del domingo, al denunciar como «injerencia» el apoyo del kirchnerismo, de Hugo Chávez y hasta del Partido de los Trabajadores brasileño a su rival, José «Pepe» Mujica.

Todos ellos «se entrometieron en asuntos internos» del Uruguay, disparó el ex presidente, tratando de tocar una cuerda nacionalista en el electorado y emulando lo hecho por otros candidatos en América Latina, sobre todo en lo que hace a la influencia que suele desplegar el venezolano. A algunos, como el peruano Alan García en su puja con Ollanta Humala, la estrategia les rindió buenos frutos; está por verse si surtirá el mismo efecto aquí.

A juzgar por lo que dicen las encuestas, parece difícil. Según un último sondeo de la empresa Interconsult, la fórmula Mujica-Danilo Astori sigue estirando su ya abultada ventaja. Así, su intención de voto saltó al 49,6% desde el 48% anterior, mientras que Lacalle sigue estancado en un 42,1%.

El director de la empresa, Juan Carlos Doyenart, se sumó a los analistas que no dejan resquicios de desesperanza para la oposición conservadora. «Si estas intenciones se mantienen, el triunfo de Mujica-Astori estaría asegurado, incluso si todos los indecisos se inclinaran por Lacalle-(Jorge) Larrañaga», aventuró. Según esta muestra, el 4,5% de los electores sigue indeciso y un 3,8% votará en blanco.

Apoyo

En la primera vuelta del 25 de octubre, Mujica había obtenido el 47,96% de los votos y Lacalle, un 29,07%. El Partido Nacional obtuvo de inmediato el apoyo del Partido Colorado, liderado por Pedro Bordaberry, quien se ubicó tercero en la contienda, con un 17%. Se lee, entonces, que un porcentaje decisivo de los simpatizantes colorados no siguió el consejo de su líder y es reticente a votar a Lacalle, a pesar de la posibilidad de un triunfo del ex tupamaro Mujica.

Lacalle lanzó sus acusaciones de «injerencia» externa en un acto público en Montevideo, lo que fue ampliamente divulgado ayer por la parte de la prensa que lo respalda. Su primer embate fue para el Partido de los Trabajadores del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. La justificación fue la reunión que Mujica mantuvo el lunes con el ex gobernador de Rio Grande do Sul e importante referente del PT, Ovidio Dutra, quien auguró «una relación armoniosa en cultura, política, turismo y educación» entre Uruguay y Brasil, «siempre que gane» el Frente Amplio (FA).

En segundo término se refirió «a un texto de intelectuales afines al matrimonio presidencial argentino», en el que «se llama a los uruguayos a votar para frenar a la derecha que pretende regresar».

En ese sentido, el ex presidente (1990-1995) indicó que «esta solidaridad se lleva a cabo en momentos en que la cancillería oriental, con el apoyo expreso del Partido Nacional, tiene una posición firme de que mientras no se levante el corte del puente en Gualeguaychú no puede haber diálogo, porque es una ofensa para Uruguay».

En la Biblioteca Nacional de Buenos Aires se llevará a cabo hoy una reunión de miembros del grupo Carta Abierta, en el que harán expreso su apoyo a Mujica. «A ningún ciudadano del país tiene que venir el Gobierno argentino a explicarle qué votar», aseveró.

Sobre el saludo que Chávez le envió a Mujica, «quien va a ser el próximo ganador de las elecciones de Uruguay», indicó que «un jefe de Estado no puede decir a quién prefiere».

«Antes que nada, la fórmula del Frente Amplio es la que tendría que rechazar indicaciones para sus electores de cualquiera que no sea de nuestra tierra: los de afuera son de palo, mi amigo, vale truco», aseveró.

Asimismo, reivindicó «la independencia nacional por encima de partidos», dijo que el Frente «no precisa padrinos» y se preguntó «qué está disimulado detrás de estos mensajeros».

Los blancos buscan que los pronósticos de las encuestas no mellen el ánimo de los votantes y la militancia. De ese modo, Jorge Larrañaga estimó que hasta los últimos días de la campaña, incluso «el propio día de la elección», se producirán cambios en la intención de voto.

En diálogo con la prensa que sigue la campaña, el candidato a vicepresidente denunció que algunos analistas «están asumiendo un rol nuevo», que va más allá de difundir los datos. «Nadie da por resignado nada; será la población la que decida si quiere que el poder se acumule o quiere apostar al equilibrio», indicó en contra de quienes aseguran que la suerte está echada. Un clásico de todas las campañas.

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