Barack Obama obtuvo ayer su mayor éxito: la reforma de salud que se había negado a varios presidentes por casi un siglo.
La norma dará cobertura a 32 millones de personas que no la tenían y sólo quedará un 5% de estadounidenses sin seguro.
También limita los abusos de las prestadoras privadas y su hábito de desconocer tratamientos al alegar enfermedades preexistentes.
El voto legislativo fue posible por la aceptación de la Casa Blanca a asegurar que fondos estatales no financien programas de aborto, tal como exigía un puñado de demócratas católicos.
Asimismo, limitó su costo en atención a la preocupación por el déficit fiscal.
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