10 de enero 2018 - 00:00

Las Coreas reanudaron el diálogo y se alejaron un paso de la guerra

China y Rusia saludaron la distensión, que aleja algo el temor a un conflicto nuclear impredecible. Mientras, Estados Unidos y Japón llamaron a mantener la presión sobre el régimen comunista del Norte.

Optimismo. Los delegados de Corea del Norte, Ri Son-gwon, y de Corea del Sur, Cho Myoung-gyon, se saludan al inicio de una reunión de alto nivel sin precedentes en los últimos dos años.
Optimismo. Los delegados de Corea del Norte, Ri Son-gwon, y de Corea del Sur, Cho Myoung-gyon, se saludan al inicio de una reunión de alto nivel sin precedentes en los últimos dos años.
Seúl - Las dos Coreas optaron ayer por aliviar la tensión nuclear durante una histórica reunión celebrada en la frontera, en la que acordaron reanudar el diálogo militar y facilitar la participación norcoreana en los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChang.

El encuentro, el primero de alto nivel que celebran los dos países en más de dos años, fue especialmente productivo y se celebró en un ambiente de inusual cordialidad en la aldea de tregua de Panmunjom, en la frontera militarizada.

Durante la reunión, el régimen comunista del Norte aceptó la propuesta del Sur de llevar a cabo nuevas conversaciones militares para atenuar los ánimos en torno a la frontera, seguir manteniendo reuniones de alto nivel para mejorar los lazos e incrementar los intercambios en varias áreas aún por determinar.

La delegación de Pyongyang también comunicó que reabrió y que comenzará a utilizar hoy mismo una de las líneas destinadas a comunicaciones militares en la región de la costa oriental de la península de Corea.

El Norte decidió dejar de utilizar esta y el resto de líneas de comunicación con el Sur en febrero de 2016 en protesta por la clausura de un polígono industrial intercoreano aprobado por Seúl. Su reactivación, así como el futuro diálogo entre responsables de sus ejércitos acordado ayer, reduce la posibilidad de que se produzcan errores de cálculo militar en la tensa frontera entre los dos países, que técnicamente se mantienen en guerra desde hace 65 años.

A su vez, el régimen norcoreano respondió afirmativamente a la invitación del Sur para participar en los Juegos Olímpicos de Invierno que se celebran a partir del 9 de febrero en la localidad surcoreana de PyeongChang y dijo que tiene intención de enviar una misión al evento.

Las dos partes van a llevar a cabo reuniones de trabajo para determinar estos y otros detalles, como el modo en que los norcoreanos viajarían al Sur (si es por tierra se requerirá un acuerdo militar) o cómo se cubrirían los gastos de la misión, ya que financiar la participación del Norte en PyeongChang puede vulnerar las sanciones que pesan sobre el régimen por sus programas de armas.

Seúl consideró además que Pyongyang está cerca de aceptar otra de sus propuestas de ayer: que los deportistas de ambos países desfilen juntos bajo una misma bandera como sucedió en varias ediciones de los Juegos Olímpicos de la pasada década.

Todo esto constituye una serie de gestos muy importante para apaciguar los ánimos después de un 2017 marcado por las continuas pruebas atómicas y misilísticas norcoreanas y el tono beligerante con el que respondió el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al régimen de Pyongyang.

La delegación del Sur en las conversaciones -comandada por el ministro el ministro de Unificación, Cho Myoung-gyon- pidió también a la del Norte, encabezada por Ri Son-gwon (que dirige el Comité para la Reunificación Pacífica de Corea), retomar por primera vez desde octubre de 2015 los encuentros de familias separadas por la guerra que enfrentó a ambos países entre 1950 y 1953.

Por el momento Pyongyang no respondió a esa sugerencia, que el Gobierno del presidente surcoreano, Moon Jae-in, ya postuló sin éxito tras llegar al poder el pasado mayo.

Con respecto a anteriores reuniones de alto nivel Norte-Sur, en el encuentro de ayer se apreció mayor cordialidad y desenfado (Ri incluso mencionó la supuesta afición del ministro surcoreano por el patinaje sobre hielo), lo que hace pensar en una buena disposición de ambas partes para continuar dialogando.

En tanto, China y Rusia expresaron su satisfacción por la reanudación del diálogo, mientras que Estados Unidos y Japón coincidieron en la importancia de aumentar la presión sobre Pyongyang para frenar su programa nuclear y acabar con sus "acciones amenazantes".

"Esperamos que estas conversaciones sean un buen comienzo para mejorar las relaciones entre las dos Coreas y promuevan su reconciliación y cooperación", indicó el portavoz de la cancillería china, Lu Kang.

En la misma línea, el Kremlin recibió "con beneplácito los contactos directos entre los representantes de las dos Coreas".

"Estados Unidos da la bienvenida al encuentro entre Corea del Norte y Corea del Sur, que tiene por objetivo asegurar la seguridad y el éxito de los Juegos Olímpicos de Pyeongchang", señaló la portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., Heather Nauert, en un comunicado. Sin embargo, el secretario de Defensa, James Mattis, y su homólogo japonés, Itsunori Onodera, coincidieron en la importancia de incrementar la presión sobre Pyongyang para frenar su programa nuclear y acabar con sus "acciones provocativas y amenazantes".

Durante una conversación telefónicas, Mattis y Onodera "condenaron el comportamiento temerario e ilegal de Corea del Norte", informó en un comunicado el Departamento de Defensa norteamericano.

Agencias EFE, DPA,

ANSA y Reuters

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