22 de junio 2015 - 00:00

Las desigualdades raciales agitan el debate entre los presidenciables de EE.UU.

Jeb Bush, uno de los aspirantes republicanos mejor posicionados en los sondeos, fue cuestionado por evitar referirse a la matanza en Charleston como un acto racista. Su portavoz tuvo que salir a aclarar los comentarios.
Jeb Bush, uno de los aspirantes republicanos mejor posicionados en los sondeos, fue cuestionado por evitar referirse a la matanza en Charleston como un acto racista. Su portavoz tuvo que salir a aclarar los comentarios.
 Washington - El tiroteo en la Iglesia Metodista Africana Emanuel de la comunidad negra de Charleston, Carolina del Sur, forzó a los aspirantes a la Casa Blanca a posicionarse sobre dos temas muy divisores en Estados Unidos: el racismo y el control de armas.

Desde que el jueves un joven blanco, de 21 años, perpetró en la iglesia metodista una de las peores matanzas cometidas en un centro religioso del país, el presidente estadounidense, Barack Obama, habló más de armas que de racismo, mientras que la precandidata demócrata, la exsecretaria de Estado Hillary Clinton, se pronunció sin ambages sobre ambos temas controvertidos, temas que los competidores republicanos prefirieron esquivar.

"Seamos claros. En algún momento, como país, tendremos que considerar el hecho de que este tipo de violencia masiva no sucede en otras naciones avanzadas. No sucede en otros lugares con esta frecuencia", sentenció Obama desde la Casa Blanca el jueves en su primera comparecencia tras el suceso. Ésa fue al menos la decimoquinta ocasión, según el recuento de los analistas, en la que Obama tuvo que hacer una declaración similar tras un tiroteo masivo durante su presidencia, que comenzó en 2008.

"No tiene sentido que no podamos ponernos de acuerdo para mantener las armas fuera del alcance de los maltratadores, de los enfermos mentales o incluso de personas que están en una lista por sospechas de terrorismo", afirmó, por su parte, Clinton durante un acto.

La demócrata se refería al fracaso que encontraron en el Congreso, actualmente controlado ahora por los republicanos, todas las iniciativas de Obama en este sentido, incluso una medida bipartidista de 2013 que establecía un sistema de verificación de antecedentes para la venta de armas.

"Los costos son demasiado altos y no tengo ni tendré miedo de seguir luchando para tener leyes de sentido común sobre las armas, en honor de todas las víctimas de la violencia sin sentido en este país", aseguró Clinton, posicionándose como continuadora de la tarea que no pudo completar el actual mandatario demócrata.

Uno de sus competidores en la carrera demócrata, Bernie Sanders, hizo énfasis en que este suceso es un "recordatorio horrorífico" de que EE.UU., a pesar de los importantes avances en derechos civiles, "está lejos de haber erradicado el racismo".

Los aspirantes republicanos, cuyo electorado es mayoritariamente blanco y contrario al control de armas, evitaron tanto como pudieron abordar directamente estos dos espinosos asuntos en sus discursos y condolencias tras el suceso.

El exgobernador de Florida Jeb Bush centró su mensaje en la defensa de la religión y dijo que "no sabía qué había en la mente" del asesino, una frase muy criticada y aclarada posteriormente por un portavoz, que dijo que el republicano sí pensaba que el crimen tuvo una motivación racista.

Bush, favorito para la interna junto con el senador Marco Rubio, no dijo ni una palabra sobre las armas, asunto al que sí se refirieron otros aspirantes de su partido a la Casa Blanca para dejar claro que creen que matanzas como la de Charleston no se solucionan con leyes de control de armas.

"Hay algo terriblemente equivocado en nuestro país. Pero no es algo que pueda arreglarlo el Gobierno", dijo Rand Paul, el mismo mensaje que lanzaron Ted Cruz y el potencial aspirante Chris Christie.

Rubio obvió el tema durante un discurso en la reunión anual de la organización cristiana Faith and Freedom Coalition, por la que pasaron todos los aspirantes republicanos, y se limitó a un mensaje de condolencias vía Twitter.

Más ruido hizo Rick Perry, que recibió numerosas críticas por referirse al suceso como "accidente" y quien esgrimió que Obama volvió a "usar" una tragedia para impulsar el control de armas.

"No le gusta que los estadounidenses tengan armas, por eso usa cada oportunidad, y ésta es otra de ellas, para ir a repetir ese mensaje como un loro", dijo el exgobernador de Texas.

Agencias EFE, AFP,

DPA, ANSA y Reuters

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