20 de septiembre 2010 - 00:00

Las escuchas, según Aníbal F.

Aníbal Fernández
Aníbal Fernández
Se ganó Aníbal Fernández una citación como testigo en la causa de las escuchas porteñas por lo que dijo ante los diputados en la estridente, por momentos, sesión para el informe del jefe de Gabinete. En diálogo con el macrista Federico Pinedo, el funcionario dio una explicación sobre lo que hacía y no hacía el ex policía federal Ciro James.

Aníbal Fernández:
Yo no insulto a nadie, señor presidente. En todo caso, no me callo la boca, que es distinto. Si lo que se pretende en este caso es que me calle la boca, no lo voy a hacer; diré todo lo que tenga que decir de todo lo que sienta que tengo que decir, porque no me satisfacen un montón de cosas de la ciudad a la que pertenece el señor diputado y, sin embargo, trato de hacer lo mejor posible y de colaborar de la mejor manera. Los funcionarios de la Ciudad pueden dar testimonio de lo que estoy diciendo. Si bien trato de aportar en algunas cuestiones, trato de no inmiscuirlas; de lo contrario, cuando uno ve un conflicto, se montaría en él, le daría manija e intentaría sacarle ventaja, aunque esto no significa que lo consiga. Sin embargo, yo no hago esas cosas.

Cuando apareció el tema de las escuchas, que hoy está sobre el tapete, nosotros entramos en la discusión porque el propio jefe de la Ciudad, en Mendoza, nos metió dentro de la discusión; si no, no hubiéramos entrado. Ése es un tema que tiene que resolverlo la Justicia. Si lo sobreseen, si lo sancionan, es un tema que tendrá que responder él. No es un tema nuestro. Vuelvo a repetir que entramos porque nos metió él desde la ciudad de Mendoza. Respecto de este señor Ciro James, nosotros tomamos cuenta de él cuando el jefe de la Ciudad dice en Mendoza que fue «plantado» por nosotros, por la Policía Federal. Este personaje es un auxiliar de cuarta -ése es el cargo, no es una descalificación- de inteligencia, que hace trabajos menores. Cuando usted busca en la Policía Federal los movimientos que ha tenido este oficial de cuarta en inteligencia, se da cuenta de que a Misiones, donde estaban los dos jueces que daban las instrucciones respecto de las escuchas, viajó dos veces; una en 2005, por homicidio de un policía, un trabajo específico de investigación, y en 2007 por un abuso deshonesto. Nunca más viajó por la Policía Federal.

Según las investigaciones y el expediente del propio juicio, hasta donde yo conozco lo que se hizo fue consultar a la Secretaría de Inteligencia del Estado acerca de si había escuchas sobre determinados teléfonos. La Secretaría dijo que sí -es la que administra lo que se conoce como observaciones judiciales-, y lo que hace específicamente es decir quién retiró las casetes. Las casetes nunca fueron a la Policía Federal. No hay un solo parte en ningún lado que lo demuestre. No tiene relación con la tarea que hacía en la Policía Federal.

Cuando él decide irse de la Policía Federal para pasar a la Policía Metropolitana, habla con su superior -es la política que se utilizó con todos los que pasaron de la Policía Federal a la Policía Metropolitana-, quien le pregunta por qué se iba, qué veía de malo. La mayoría decía que lo que lo tentaba era el sueldo, no otra cosa.

Él no sólo decía eso, sino también que el «Fino» -así se definía- le ofreció un cargo muy alto, y que por esa razón se iba. En el momento en que estaba hablando con ese comisario inspector, le sonó el teléfono porque tenía un SMS. Lo mira y le dice: «Mire»; y le muestra un mensaje de Palacios, quien le dice: «¿Qué esperás para venirte con nosotros?» o una cosa por el estilo.

¿Qué tiene que ver la Policía Federal? Es muy fácil. La Justicia está investigándolo y lo va a resolver en el corto plazo. Por eso digo que nosotros nos metimos cuando nos metió el jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Nosotros no teníamos ningún interés en meternos. Si lo sobreseen, lo felicito; y si no es así, tendrá que pagar por lo que hizo. No es un tema que a mí me interese. Debe resolverlo quien corresponde; nosotros no tenemos nada que ver.