Las finanzas verdes de la región

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Hace más de 20 años el sector financiero acuñó el término "finanzas sustentables", un concepto amplio que incluye la incorporación de criterios ambientales, pero también sociales y de gobernanza a la hora de evaluar tanto la originación de créditos como la selección de inversiones. Las finanzas sustentables han ido creciendo año tras año, mediante una serie de iniciativas que contemplan lo ya mencionado, así como guías para project finance, como es el caso de los Principios de Ecuador; para el sector seguros, y relacionado con los bonos verdes, entre otros. Del lado de equity, son varios los mercados adheridos a la Sustainable Stock Exchanges, iniciativa que nuclea a más de 60 Bolsas y que promueve un compromiso voluntario de disclosure de información entre las compañías en ellas listadas. La Bolsa de Buenos Aires ingresó en 2016.

El mercado tradicional bancario también cuenta con una serie de iniciativas que intentan una mirada más amplia que la habitual. A modo de ejemplo, en la región existen el Protocolo Verde, y la Mesa de Finanzas Sostenibles en Paraguay. De la mano de Asobancaria, el sector financiero y el Gobierno de Colombia suscribieron en 2012 el Protocolo Verde, que busca aunar esfuerzos para promover el desarrollo sostenible del país, y trabajar por la preservación ambiental y el uso sostenible de los recursos naturales.

Estas claras tendencias no han encontrado el mismo eco en nuestro país. Estamos ante la oportunidad de integrar esfuerzos entre los sectores de la economía real y el sector financiero para contribuir con los ODS de la ONU. La cantidad de clientes de Bloomberg que utiliza la herramienta ESG se ha multiplicado por ocho entre 2009 y 2015. Esta tendencia debe, al menos, llamar la atención del sistema financiero local.

(*) Coord. de Negocios Fundación Vida Silvestre

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