25 de noviembre 2008 - 00:00

Las medidas de Cristina

Hoy la Presidente concurría a la cumbre de la UIA con una serie de medidas contra la recesión. ¿De qué se trata? Todo indica que habrá más protección contra importaciones,subsidios o rebajas de impuestos a quienes contraten personal, y para la castigada industria automotriz, se hablaba de un retorno del Plan Canje.

CarlosFernándezy el titularde la UIA,Juan CarlosLascurain.Ayer elministrorepresentóal gobierno,pero hoyestará enPilarCristina deKirchner.
Carlos Fernández y el titular de la UIA, Juan Carlos Lascurain. Ayer el ministro representó al gobierno, pero hoy estará en Pilar Cristina de Kirchner.
Los empresarios nucleados en la Unión Industrial Argentina (UIA) le pidieron al gobierno que retome el rumbo económico que había trazado hasta 2006, un reclamo que ya varios documentos de la entidad habían expuesto, y que tiene inocultadamente que ver con un tipo de cambio «competitivo» y medidas en el campo laboral que pongan a salvo a las industrias de los embates de los gremios. También se manifestaron dispuestos a cooperar con el gobierno en la emergencia económica limitando al mínimo indispensable los despidos.

Esto fue lo que se escuchó ayer, tanto desde el escenario como en los pasillos del Sheraton Pilar, donde la UIA escenificó su 14ª Conferencia Industrial anual. En diálogo con este diario Juan Carlos Lascurain, titular de la central fabril, también se manifestó «contrario a la baja de salarios como entidad» como medida para capear el temporal.

Lascurain aclaró que «durante el fin de semana un vocal dijo que estaba a favor de bajar salarios para no despedir gente, pero ésa no es la posición de la UIA ni la de su presidente; además, el tema ni siquiera fue tratado en el seno de nuestra junta directiva». El dirigente agregó que «quizás una industria, o una fábrica pueda acordar eso con su gremio, pero no es función de la UIA pedir una medida semejante».

La actividad de la UIA terminará hoy al mediodía, cuando -según anuncios tanto del gobierno como desde adentro de la entidad- la presidente Cristina de Kirchner hable antes del almuerzo de cierre. Según las mismas fuentes, la mandataria haría anuncios apuntando a aliviar las presiones que padece el sector, entre las que estarían algunas medidas que ya había adelantado el Día de la Industria (hace poco más de dos meses), pero que hasta la fecha no sólo no se concretaron sino que ni siquiera se produjeron avances (por caso, la muy esperada por los industriales ley de accidentes de trabajo). De hecho, ayer su ministro de Economía, Carlos Fernández, clausuró la primera jornada de la Conferencia Industrial con un discurso que en el mejor de los casos (según la opinión de varios de los asistentes al encuentro)no pasó de lo meramente protocolar. «¿Así que va a anunciar medidas? No tengo idea... ¿Cuáles serían las medidas que me gustaría que anunciara? Y, eso se lo voy a decir personalmente...», admitió Lascurain.

  • Perfil académico

  • A diferencia de otros años en que los paneles eran una tribuna política en la que los industriales exponían sus problemas sectoriales, esta vez la dirigencia de la UIA eligió darles a los paneles un perfil netamente académico-teórico, en los que abundaron los economistas y faltaron los empresarios. Quizás por esa causa figuras como el ex presidente Héctor Méndez, el vicepresidente, Héctor Massuh, o el secretario Juan Carlos Sacco limitaron a unas pocas horas su presencia o directamente inasistieron a la jornada. Uno de los empresarios que «pegó el faltazo» dijo a este diario con no poca ironía que «el tema debería haber sido uno solo: cómo se sale de la crisis, pero quizás el Comité Organizador no tuvo tiempo de cambiar la lista de oradores...».

    Es un hecho que Lascurain encabeza el ala más «moderada» de la UIA frente al gobierno, y que hay otra corriente que pide una posición de mayor firmeza. En la organización de la conferencia, a esta altura, está claro que se impuso la primera.

    Aún así, el panel que más se esperaba -justamente en función de lo que sucede en los países vecinos con sus monedas- era el que iban a protagonizar Carlos Chacho Alvarez (presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur), el senador uruguayo y candidato presidencial José Mujica y el superministro de Asuntos Estratégicos de Brasil, Roberto Mangabeira Unger, al que había invitado en Brasilia José Ignacio de Mendiguren (vice de la UIA). Lo cierto es que por diversas razones ninguno de los tres fue al Sheraton (Mangabeira por una «imprevista» reunión de gabinete convocada por Lula da Silva; Alvarez, por sus conocidos problemas de salud; Mujica, sin explicaciones), y fueron reemplazados por la módica presencia del brasileño Marcio Pochmann, titular de un Instituto de Investigaciones Económicas Aplicadas.
    Afortunadamente estaba De Mendiguren como moderador, quien con su conocida verborragia tapó el bache de los tres ausentes.

    Las jornadas fueron inauguradas por Roberto Domenech, presidente de la conferencia y representante en el ejecutivo de la UIA de la poderosa COPAL (alimentarias) en su condición de directivo de CEPA (productores avícolas).

    En su discurso de apertura Domenech -en consonancia con lo que viene reclamando la UIA desde el inicio de la crisis- le reclamó al gobierno que «retome el sendero que la economía argentina transitaba» hasta el cambio de Néstor Kirchner por su esposa Cristina.

    «Hay que dar continuidad a las ideas que encuadran con un proyecto de país basado en la producción y el trabajo nacional. En los últimos meses hemos sido testigos de la pérdida de competitividad de nuestra industria debido a la fuerte suba en costos de producción y la depreciación conjunta de las principales monedas de nuestros socios comerciales», agregó el dirigente empresario.

    Sin embargo, Domenech se cuidó muy bien de reclamar en forma abierta la devaluación del peso, algo que vienen haciendo sus pares de la UIA; dijo sin embargo que «hay que retomar las ideas de una política que promueva la industria nacional competitiva y permita la reducción de la fuerte incidencia de las importaciones».

    Ese sayo se lo puso sin inconvenientes el economista desarrollista Aldo Ferrer, quien sí dijo que «el tipo de cambio está un poco bajo, y si se lo toca no tendría incidencia en el costo de vida». Ferrer, cabe recordarlo, es un veterano devaluador que aplicó sus fórmulas tanto en gobiernos militares (Lanusse) como en democráticos.

    Curiosamente Javier González Fraga coincidió en la necesidad de «no dejar que el tipo de cambio se atrase», pero apuntó también a «la falta de crédito accesible y a largo plazo» como una de las razones que podrían agudizar la crisis del sector.

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