12 de febrero 2018 - 00:00

Las porristas de Kim Jong-un se robaron toda la atención de los juegos

COREOGRAGÍA. Las animadoras no perdieron el entusiasmo durante el partido de hockey que las dos Coreas perdieron contra Suiza, 8 a 0. En los asientos de atrás, la hermana de Kim Jong-Un, Nam (segunda desde la derecha), observa el encuentro con varios funcionarios, entre ellos el presidente de Corea del Sur, Monn Jae-in.
COREOGRAGÍA. Las animadoras no perdieron el entusiasmo durante el partido de hockey que las dos Coreas perdieron contra Suiza, 8 a 0. En los asientos de atrás, la hermana de Kim Jong-Un, Nam (segunda desde la derecha), observa el encuentro con varios funcionarios, entre ellos el presidente de Corea del Sur, Monn Jae-in.
Pyeongchang - El partido histórico se disputó en el hielo del Kwandong Hockey Centre, pero el protagonismo se lo robó la presencia de las animadoras norcoreanas desde las gradas.

El entusiasta grupo de jóvenes especialmente enviadas por el líder del país comunista, Kim Jong-un, le puso color y calor al partido que el equipo unificado de las dos Coreas de hockey sobre hielo perdió de forma aplastante 8-0 ante Suiza en el estreno en los Juegos Olímpicos de invierno de Pyeongchang, gracias a sus canciones, sus aplausos y sus movimientos cuidadosamente ensayados.

El desastroso resultado no aplacó el estado de alegría que significó la conformación, al menos por el corto plazo que duren los Juegos, del equipo unificado. Los surcoreanos gritaron fuerte y las chicas norcoreanas hicieron su show. Cercanas a los 20 años, las visitantes cantaron canciones que contrastaron con el resto del programa de entretenimiento de los surcoreanos, que tienen el rap y el estilo americano como forma de aliento.

"¡Somos uno!", celebraron después del partido, mientras los 3.600 espectadores se sorprendían de que las chicas no se cansaran y que en los pasillos saludaran una y otra vez con pequeñas banderas unificadas, que tienen un fondo blanco y el mapa de la península en azul.

Sentadas en cuatro bloques diferentes del estadio, las norcoreanas lucieron un uniforme rojo, con gorras que combinaban el rojo con el blanco. Alrededor de ellas, los fornidos y silenciosos custodios hacían su trabajo de vigilancia. Cuando el espectáculo dentro y fuera del hielo se terminó, las mujeres salieron sonriendo y saludando, con sus observadores detrás.

Agencia DPA

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