La crisis financiera global, que trae aparejada una fuerte caída del precio de las materias primas, tiene un profundo impacto en la economía argentina en general y en las provincias en particular. La probable reducción del volumen de exportaciones para 2009 repercutirá directamente en la estructura productiva de las economías regionales y se acentuará tanto en aquellas provincias de menor desarrollo relativo -productoras de bienes primarios-, como en las jurisdicciones donde el funcionamiento de la economía depende principalmente de las ventas al exterior.
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El impacto de la crisis en cada economía dependerá, en primer lugar, de la variación de la demanda internacional de los bienes que exporta cada jurisdicción. En este sentido, se espera una caída mayor del precio de los commodities que del de las manufacturas de origen industrial -dada la especulación que había inflado el precio de las materias primas y del combustible en los meses previos al desenlace de la crisis-. De esta manera, las provincias productoras de bienes primarios, combustibles y -en menor medida-manufacturas de origen agropecuario, se verían más perjudicadas que las que exporten bienes industriales.
El segundo aspecto a considerar es el que hace referencia a la estructura económica de cada jurisdicción. Precisamente, el peso relativo de las exportaciones en el producto de cada región delineará el impacto local de la crisis. Lógicamente, las provincias en las que las exportaciones absorban una porción significativa del Producto Bruto Geográfico (PBG), se verán más afectadas que las que estén menos integradas con el mercado internacional.
De este modo, es posible sintetizar el impacto de la crisis a través de la combinación de estas dos dimensiones y comparar entonces la repercusión de la caída de las exportaciones entre las economías regionales. Así, probablemente se verán más afectadas por la crisis aquellas provincias en las que las ventas al exterior representan una porción relevante de su producción, a la vez que sus exportaciones sean, principalmente, materias primas y/o derivados ( bienes primarios o combustibles). Paralelamente, las jurisdicciones en las que las exportaciones no tengan tanta relevancia en la composición del PBG y que exporten manufacturas de origen industrial, quedarían relativamente menos expuestas frente a la crisis internacional.
De este modo, las jurisdicciones más perjudicadas por la crisis serían las que integran la región del Noroeste junto con la provincia de Santa Fe, dada la elevada participación de las exportaciones en sus respectivos productos y por ser básicamente exportadoras de materias primas. En el otro extremo, se ubicaría la región de Cuyo, donde predomina la exportación de manufacturas con escaso peso relativo dentro de la producción regional. A su vez, si bien el Nordeste y la Patagonia son regiones donde predominan las exportaciones de bienes primarios y combustibles (respectivamente), éstas no son representativas en términos de sus respectivos productos geográficos. Cabe señalar que, como consecuencia de la política impositiva nacional que grava a los combustibles, la Región Patagónica sentiría menos los coletazos de la crisis, dado que el sector hidrocarburífero ha contraído significativamente su participación en la economía local. En Buenos Aires y en Córdoba, por último, la importancia relativa de las exportaciones en sus PBG quedaría amortiguada por el hecho de que son jurisdicciones básicamente exportadoras de manufacturas. En ambos casos, las consecuencias de los problemas provocados por las inconsistencias del modelo económico local, superarán las dificultades derivadas de la crisis exógena.
Para intentar amortiguar los efectos de la crisis en el interior, una condición indispensable es proveer la infraestructura necesaria para avanzar en el proceso de integración del país. En definitiva, hay que encarar políticas que determinen la posibilidad de reducir drásticamente el «impuesto a la distancia» que sufren las economías regionales producto de los mayores costos que genera una infraestructura evidentemente insuficiente.
Más desarrollo de las economías regionales, más inversión pública en las provincias, mejores accesos, mejores escuelas y más universidades regionales, van a comenzar a resolver una de las caras más dramáticas de las malas decisiones de política económica que se tomaron en el pasado: la migración de millones de argentinos del interior del país a las grandes ciudades, las que no están en condiciones de satisfacer esa nueva y creciente demanda de servicios públicos esenciales.
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