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Lascurain: “Que 2009 no nos golpee tanto...”
Juan Carlos Lascurain
Ayer fue el último brindis para la prensa de cierre de año de Lascurain en su condición de presidente de la central fabril: el metalúrgico -que mantuvo durante casi toda su gestión una imperturbable posición cercana al Gobierno, hasta los últimos meses en que varió su orientación- dejará el cargo en mayo próximo, cuando será reemplazado por el plástico Héctor Méndez.
La reunión social con buena parte del comité ejecutivo de la UIA se convirtió en un intercambio de opiniones sobre cómo será el año venidero. Algunos de los empresarios allí convocados admitieron que sus sectores estaban experimentando fuertes caídas en sus ventas, pero nadie se animaba a dar cifras concretas del descenso de la actividad.
Se lamentó la ausencia de Méndez, a quien -obviamente- los periodistas tenían decenas de preguntas para formularle. «El gordo» -como se lo conoce al industrial plástico- no va a hablar por lo menos hasta abril; seremos muy respetuosos de Juan Carlos (por Lascurain) hasta que concluya su mandato», decía un empresario que forma parte del grupo interno Lista Celeste y Blanca, al que también pertenece Méndez.
Hace seis años, quien asumirá en mayo próximo había sido el primer presidente de la UIA surgido del acuerdo de Celeste y Blanca (orientada básicamente por Ledesma y las empresas alimentarias), y la opositora Industriales (que inspiran Techint y Arcor). El acuerdo estableció que las dos corrientes se alternarían en la presidencia de la entidad, cada tres años. Vencido el mandato de Méndez, la elección interna de Industriales recayó sobre Lascurain, impulsado sobre todo por Luis Betnaza, mano derecha de Paolo Rocca.
Curiosamente, Méndez quedó relegado a una vocalía, lo que provocó el mal disimulado enojo del plástico, que esperaba ser reconocido con un cargo de mayor importancia. Méndez pareció por un momento desaparecer del mapa político de la UIA, por lo que su designación sorprendió a propios y extraños.
De hecho, los primeros sorprendidos fueron los integrantes de Industriales; sin embargo, no existe la menor posibilidad de que naufrague la elección de Méndez: «¿Por qué podrían oponerse? A nosotros nos toca designar al nuevo presidente, y ya lo elegimos; cuando ellos nominaron a Lascurain, ¿alguien de nuestra lista dijo que no podía ser presidente? No habría correspondido», dijo más tarde y vía telefónica un encumbrado referente de la Celeste y Blanca.
La mayor incógnita de la hora es cuál será la posición que asumirá Méndez de cara al Gobierno. Cabe recordar que él también, durante su mandato, cedió ante el juego dual de las presiones ejercidas desde la Secretaría de Comercio Interior (Guillermo Moreno) y la seducción que emanaba desde la cartera de Planificación (Julio De Vido), con Néstor Kirchner como árbitro de última instancia. Incluso, tras su salida de la presidencia de la UIA, se llegó a especular con una posible designación en un cargo público para el empresario.
Desde entonces, las cosas cambiaron mucho: las políticas del Gobierno de los Kirchner ya no satisfacen al sector industrial y los reclamos por un «tipo de cambio competitivo» (léase devaluación), leyes laborales que los protejan de la industria del juicio, necesidad de financiación accesible y la posibilidad de imputar algunos impuestos que definen como «distorsivos» (al cheque) al pago de otras gabelas desvela a los afiliados a la UIA. Y fue el propio Méndez, hace algunas semanas, quien con sus fuertes declaraciones provocó primero el malhumor y después la respuesta de Lascurain.
El año será complicado, según admitió en su brindis el propio presidente de la UIA. ¿Primará en la futura conducción una línea conciliadora, prudente, o se impondrá la que pide una postura más firme frente a un Gobierno que, en un año electoral y con dificultades de caja, no las tendrá todas consigo? .


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