17 de junio 2011 - 00:00

Le estalla ahora un conflicto con estudiantes al debilitado Piñera

La marcha de decenas de miles de estudiantes secundarios y universitarios chilenos, secundados por profesores, se desarrolló en general en calma. Sobre el final, el centro de Santiago fue escenario de serios disturbios.
La marcha de decenas de miles de estudiantes secundarios y universitarios chilenos, secundados por profesores, se desarrolló en general en calma. Sobre el final, el centro de Santiago fue escenario de serios disturbios.
Santiago - Estudiantes secundarios y universitarios y profesores levantaron su voz en Chile para exigir un mayor presupuesto para la educación, en una de las mayores manifestaciones de los últimos años que reunió ayer a más de 50.000 personas -70.000 según los organizadores- en la capital chilena, donde se registraron algunos disturbios.

Escolares, universitarios y profesores marcharon por la céntrica avenida Alameda en demanda de un aumento del gasto destinado a la educación, que hoy alcanza a cerca del 4,4% del PBI del país, frente al 7% recomendado por la UNESCO.

La protesta encuentra hoy al presidente Sebastián Piñera con su peor nivel de respaldo popular, apenas un 36%, desde que asumió el Gobierno hace 15 meses, y en medio de una renovada efervescencia ciudadana.

Los manifestantes se reunieron poco antes del mediodía en la Plaza Italia de Santiago, tradicional punto de encuentro y celebraciones deportivas, para marchar luego entre cánticos, batucadas y centenares de banderas y pancartas hasta las cercanías del palacio presidencial de La Moneda y el Ministerio de Educación.

La manifestación, cuya antesala fue otra que el miércoles reunió a 7.000 escolares, logró copar varias cuadras de la céntrica Alameda al lograr la asistencia masiva de estudiantes de colegios y universidades públicas y privadas, además de profesores y personal académico.

La marcha se desarrolló de forma pacífica hasta que, al final, se produjeron algunos disturbios de importancia, contenidos por las fuerzas de seguridad.

En otras ciudades de Chile, como Valparaíso, Concepción y Temuco, se reunieron otros miles de personas, para completar una de las mayores convocatorias de los últimos años tras la llamada «Revolución de los Pingüinos» de 2006, que logró poner en jaque al entonces Gobierno de la socialista Michelle Bachelet.

Tal como en 2006, estudiantes y profesores exigen que el Estado recupere su rol, perdido tras una serie de medidas tomadas por la dictadura de Augusto Pinochet, que paulatinamente fue restando recursos a la educación: al inicio de su régimen, en 1973, alcanzaban al 7% del PBI; al final de la dictadura la cifra llegaba al 2,4%.

La educación sigue siendo la nota disonante del exitoso «modelo chileno», cuya economía este año crecerá en torno al 6%.

«El movimiento cada vez tiene más transversalidad. Somos un movimiento legítimo porque apelamos a un derecho fundamental que en Chile no está garantizado», que es el derecho a la educación de calidad, dijo la líder estudiantil Camila Vallejo.

Los escolares exigen que el Estado retome la administración de los colegios públicos y mixtos (con aporte estatal), en los que estudia cerca del 90% de los estudiantes chilenos y en manos de los municipios desde 1990, que acusan problemas de gestión y financiamiento.

Los universitarios, por su parte, piden que la educación vuelva a ser gratuita, tal como lo fue en la década de los 70. Chile cuenta con cerca de un millón de universitarios, el 80% de los cuales estudian en instituciones privadas creadas a partir de 1981, durante la dictadura.

En ambos casos los aranceles son altos y los créditos que se ofrecen para pagarlos tienen también elevadas tasas de interés, mientras que el acceso a becas es reducido, lo que provoca un alto endeudamiento entre los egresados.

«El sistema educacional tiene un esquema muy mercantilizado y diferenciado, acceden a mayor calidad quienes van a instituciones pagadas», explicó Juan Eduardo García Huidobro, decano de la facultad de Educación de la Universidad Alberto Hurtado.

«Existe una privatización enorme porque los alumnos deben pagar en muchos casos por educación deficiente y no todos logran la misma educación», agregó el experto.

La inequidad se repite en la educación escolar, según García Huidobro, para quien «hay una brecha importante» entre el rendimiento de los colegios públicos y privados.

Agencias AFP, Reuters, DPA y EFE, y Ámbito Financiero

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