"Atravesamos una tormentosa y apasionada campaña electoral y ahora es tiempo de comenzar el proceso de curar y fusionar a la sociedad israelí, señaló Rivlin en el primero de los encuentros de ayer, que celebró con dirigentes del partido nacionalista Likud, del primer ministro Benjamín Netanyahu.
Al iniciar los contactos con los dirigentes políticos de las diez formaciones que obtuvieron representación en el Parlamento, el mandatario advirtió de que "aunque el Gobierno que se establezca haya resultado elegido por la mayoría de los ciudadanos de Israel, deberá responder a toda la ciudadanía: judíos, árabes, derecha e izquierda, centro y periferia".
Rivlin criticó a Netanyahu por haber asegurado el día de las elecciones que los ciudadanos árabes israelíes estaban siendo trasladados en micros a votar para respaldar agrupaciones de izquierda. Calificó la declaración como "hiriente".
Las críticas del mandatario no estuvieron únicamente dirigidas al ala del primer ministro. También condenó las afirmaciones hechas por un miembro de la coalición de los partidos árabes, Liga Árabe Común, que aseguró que la milicia terrorista del Estado Islámico (EI) había aprendido su crueldad de los sionistas. Rivlin aseguró que se trataba de una afirmación "inaceptable".
La presidencia informó ayer al término de las consultas que Netanyahu obtuvo el apoyo de 51 diputados: 30 de su propio partido, 8 de los representantes del ultranacionalista Hogar Judío, 7 del ultraortodoxo Shas y 6 del Judaísmo Unido de la Torá.
Los delegados del centrista Campo Sionista se inclinaron por su líder, el laborista Isaac Herzog, mientras que la Lista Árabe Común se abstuvo de recomendar a algún candidato.
| Agencias EFE, DPA y Reuters |


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