En el decisivo trámite en la cámara alta, Letta salió reforzado en el voto de confianza, al obtener el apoyo de 275 senadores, frente a los 70 que votaron en contra, una mayoría incluso superior a la lograda durante la investidura el 30 de abril.
El voto parlamentario llegó después de que el sábado último los cinco ministros del partido de "Il Cavaliere", el Pueblo de la Libertad (PDL), que formaban parte del gabinete de Letta, presentaran su dimisión, siguiendo la "invitación" de Berlusconi y sumiendo al país en la incertidumbre política.
El magnate de los medios había fundamentado su postura rupturista en desacuerdos sobre temas impositivos, pero los analistas destacaban que en realidad buscaba protección para que el Senado no votara su desafuero por una condena de fraude fiscal, que lo expone a inhabilitación política y cárcel domiciliaria o trabajos comunitarios. Se espera ahora que un comité del Senado apruebe mañana la expulsión de Berlusconi, la que deberá ser confirmada por el pleno de la cámara.
En este contexto, Letta acudió ayer al Parlamento para comprobar sus apoyos, en un trámite en el que la atención estaba puesta en los resultados del Senado, puesto que en ese cuerpo el primer ministro podía perder la mayoría absoluta sin el apoyo del PDL.
Letta, del centroizquierdista Partido Democrático (PD), se presentó ante la cámara alta al tanto de las divisiones generadas en el seno del PDL por la dimisión de los ministros que, pese a acatar la orden, criticaron la medida y jugó sus cartas durante su comparecencia advirtiendo de que una caída del Ejecutivo en medio de la actual crisis económica podía ser "fatal e irremediable" para Italia.
El jefe del Gobierno, quien fue aplaudido durante su intervención en varias ocasiones, subrayó, además, la extenuación que viven los italianos por los conflictos de la política.
Letta defendió el valor de la estabilidad y la capacidad del Gobierno de encarar las reformas que necesita el país para restaurar el crecimiento y la creación de empleo, y para cumplir con los compromisos adquiridos ante la Unión Europea.
Tras su discurso, una veintena de parlamentarios del PDL ratificaron su intención de apoyar al primer ministro para asegurar su continuidad, desobedeciendo la línea fijada por Berlusconi.
Esas posturas parecían sellar un cisma en la agrupación conservadora, después de que el secretario del PDL, Angelino Alfano, hasta ahora considerado el "delfín político" de "Il Cavaliere" y desde ayer llamado "parricida", pidiera el martes un voto de todo el partido a favor del Gobierno.
En un primer momento, Berlusconi ignoró todas las señales de alarma ya que los parlamentarios que todavía le eran fieles indicaron que iban a seguir adelante con la ruptura con Letta. Sin embargo, a último momento, el dirigente conservador dio un nuevo golpe de efecto al tomar la palabra de forma inesperada en el Senado para anunciar su cambio de idea y asegurar su respaldo al Ejecutivo.
"Il Cavaliere" atribuyó su decisión al compromiso exhibido por Letta en su discurso con la puesta en marcha de medidas destinadas a la contención fiscal y la reducción de los impuestos sobre el trabajo, entre otras, al tiempo que destacó que Italia "necesita un Gobierno que produzca reformas".
Tras retirarse del Parlamento, Berlusconi fue abucheado por una multitud, entre la que se destacaban los gritos de "¡andate!".
Sentado junto a un Alfano de semblante serio, Letta reaccionó al anuncio con una sonrisa, entre la incredulidad y la satisfacción, mientras Berlusconi no abandonó el rostro sombrío que mantuvo durante toda la sesión al volver a sentarse, aplaudido por los suyos tras su alocución.
Pese al renovado apoyo de Berlusconi, desde el Partido Democrático de Letta, se atribuyó la rectificación de "Il Cavaliere" a su deseo de esconder "una derrota política", mientras que el ministro para las Relaciones con el Parlamento, Dario Franceschini, miembro de la formación, se atrevió a hablar del nacimiento de una nueva mayoría de apoyo al Ejecutivo.
| Agencias EFE, DPA y ANSA, y Ámbito Financiero |


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