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Ley para que juego engorde arca gremial
Más aún cuando ese gremio, de empleados de juegos de azar, ALEARA, es gerenciado por un legislador porteño, el ex PRO Daniel Amoroso (ahora con De Narváez) y para más, termina apretando los dientes de un grupo de radicales-PRO que se referencia con un empresario del rubro lúdico, Daniel «el Tano» Angelici. Ni Cristóbal López -poderoso en la misma materia pero con afinidad K- hubiera imaginado tanto.
Lo cierto es que el proyecto crea «el Fondo para la Promoción y Desarrollo de la Actividad Laboral de Juegos de Azar, el que será administrado por el Sindicato de Trabajadores de Juegos de Azar, Entretenimiento, Esparcimiento, Recreación y Afines de la República Argentina (ALEARA)», dice que tendrá como única finalidad el desarrollo de programas de salud, promoción social y capacitación de los trabajadores afiliados y no afiliados de ALEARA y destina para esa actividad docente «el 2 por ciento de los importes que corresponda transferir por parte de la Lotería Nacional Sociedad del Estado, al Instituto de Juegos y Apuestas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, conforme lo estipulado en la Cláusula Quinta del Convenio entre Lotería Nacional Sociedad del Estado y el Instituto de Juegos y Apuestas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires» . Es decir, se sacaría de lo que recibe la Capital Federal en concepto de recaudación de los juegos de apuestas (casinos, tragamonedas, etc.) que se realizan en el distrito.
Opiniones encontradas
La iniciativa ya fue aprobada por el bloque de Amoroso, (claro que fue presentada por la diputada que completa esa bancada, Mónica Lubertino) y también por diputados de Proyecto Sur (en función
de apoyo a gremios anti K, posiblemente) y también por legisladores del PRO.
En cambio, otro representante en las bancas, de los gremios, el taxista Claudio Palmeyro (bloque PJ), firmó un proyecto de minoría.
El pejotista sostiene que «debe recordarse que resulta una facultad propia del Ministerio de Trabajo de la Nación proceder al encuadramiento sindical de los trabajadores que revisten en cada actividad y el reconocimiento que debe realizar la Autoridad de Aplicación de la respectiva representación sindical» y que por lo tanto «excede» a la Legislatura «emitir opinión respecto de la representación y proporcionalidad de afiliados cotizantes de cada organización sindical». Se refiere así a que «toda transferencia de fondos contemplados en el Presupuesto de la Ciudad a una de las organizaciones sindicales» no son de competencia de los legisladores porteños y propone el archivo del expediente con la iniciativa.
En cambio, la propuesta de Lubertino (Mónica), sostiene que «pretende mejorar sustancialmente las condiciones laborales, la salud y en definitiva la calidad de vida de los trabajadores en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires» y que además el destino de un porcentaje de los fondos recaudados por la «explotación de los juegos de azar, destreza y apuestas mutuas, para el desarrollo de programas que beneficien a los trabajadores en nada se contrapone al mandato constitucional, sino por el contrario lo reafirma y consolida».
También, entre otros fundamentos para provocar la aprobación de la iniciativa se sostiene que «la automatización en ciertos casos termina desplazando al trabajador de la actividad tradicional por lo que se tornan imprescindibles el desarrollo de iniciativas como la aquí planteada para capacitar al trabajador preparándolo para insertarse en esta nueva realidad».


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