En medio de una tensa jornada financiera y tras una fuerte corrida contra la deuda en pesos, el Ministerio de Economía logró superar una prueba clave ante los inversores privados del mercado local. En la primera vuelta de la última licitación de junio, el Gobierno consiguió renovar todos los vencimientos remanentes de fin de mes, que ascendían a $243.701 millones, y captó un pequeño excedente de financiamiento. Para ello, Martín Guzmán y su equipo tuvieron que convalidar una nueva suba en las tasas de los instrumentos del Tesoro y ofrecer un menú de letras de corto plazo.
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Licitación clave: con una suba de tasas, Guzmán logró renovar todos los vencimientos de junio
Colocó $248.078 millones y cierra el mes con un rollover del 106%. Economía tuvo que acortar los plazos y convalidó rendimientos nominales del 60% y reales de entre 2,5% y 3,3% anual.
Se trataba de una parada importante para Guzmán, que buscaba llevar una señal al mercado sobre la posibilidad de cumplimiento de su programa financiero, acordado con el Fondo Monetario Internacional, que plantea a la deuda en pesos como vía fundamental para cumplir con la meta de reducción del financiamiento monetario al 1% del PBI. Un programa financiero que se vio jaqueado en las últimas semanas por una corrida que conjugó el impacto del desplome de los mercados globales, los problemas macroeconómicos argentinos y las versiones sobre un eventual nuevo reperfilamiento de los títulos en pesos alentadas por la oposición.
Por eso, en Economía celebraron la operación de este martes: “El resultado fue positivo para esta licitación y también para el mes. En ambos casos con financiamiento neto positivo, es decir que se obtuvo más de lo que se salió a buscar”.
En concreto, la Secretaría de Finanzas (que conducen Rafael Brigo y Ramiro Tosi) colocó ayer $248.078 millones en un paquete de instrumentos que reflejó una reducción de los plazos de emisión y una nueva concentración de la demanda en títulos indexados. El 85% correspondió a instrumentos con vencimiento en 2022 y el 15% restante, a un bono dólar linked que expira en 2023. De hecho, se había ofrecido un título dólar linked a 2024, que recibió ofertas de los inversores por u$s55 millones, pero que Finanzas declaró desierto para no convalidar tasas muy elevadas. Asimismo, el 51% del monto adjudicado fue a instrumentos ajustables por CER (inflación), el 34% a tasa fija (Ledes) y el 15% a dólar linked.
Además, Finanzas debió convalidar una significativa suba de la tasa de interés de sus instrumentos para lograr que los inversores privados ingresaran a la colocación. En el caso de las Ledes las tasas alcanzaron rendimientos nominales de hasta el 60% y tasas efectivas cercanas al 72%, casi 6 puntos porcentuales por encima de la tasa de política monetaria del Banco Central. En el caso de Lecer, las tasas reales se ubicaron entre el 2,5% y el 3,3% anual. Mientras que el dólar linked a 2023 pagó 4,26% por sobre la tasa de depreciación.
Con este resultado, durante junio el Tesoro acumuló un endeudamiento neto positivo de $16.220 millones, lo que implica una tasa de refinanciamiento del 106%. Aunque todavía resta la segunda vuelta de la licitación, que se realizará este miércoles con la participación de los bancos y sociedades de bolsa que actúan como creadores de mercado. Allí, Finanzas podrá colocar hasta un 20% del monto colocado en la primera vuelta en las Ledes y las Lecer.
Con todo, en el primer semestre el Gobierno acumuló un financiamiento neto de $663.246 millones, que equivale a un rollover del 121%. Según estimaciones privadas, esta tasa de refinanciación es insuficiente para cumplir con el objetivo de obtener al menos 1,7% del PBI en fondeo neto durante 2022 para achicar la emisión monetaria al 1% del PBI. Los analistas señalan que debería llegar al 130%, por lo que necesitará encarrilar el panorama financiero en lo que resta del año.
Por eso, para Economía era clave superar este test. La deuda en pesos es la herramienta clave para sostener la inversión y el gasto público, de cara a un segundo semestre en el que el FMI pide una contracción del 7,8% real en las erogaciones del Estado. También necesitaba dar una señal para evitar que se recalienten aún más las tensiones en los dólares paralelos, que viven ruedas de fuerte presión devaluatoria.
En ese marco, y tal como lo hizo desde que se desató la corrida, el BCRA intervino con compras en el mercado de deuda en pesos para encarrilar los precios y las tasas. En esta oportunidad sumó una nueva herramienta: una ventanilla de liquidez inmediata para los fondos comunes de inversión (FCI), que había protagonizado en las últimas semanas importantes desarmes de posiciones. Esta línea de liquidez estuvo abierta de 15:30 a 16:30 a una TNA del 57,3%. Este mecanismo para fomentar a los inversores a financiar al Tesoro había sido conversado el lunes en la reunión que mantuvo Miguel Pesce con las autoridades de la Cámara Argentina de FCI.


