Lieberman aprovechó el momento: «Veo que hay mucha prensa aquí, y no creo que hayan venido por el tema de la cooperación solamente. Entonces, déjenme decirles que el conflicto en Medio Oriente no es entre Israel y la Autoridad Palestina, sino entre los extremistas del campo musulmán y los moderados».
Un rato antes, Lieberman pudo meter el «bocadillo» específico de su viaje a la Argentina: le pidió al Gobierno una «pronta ratificación del acuerdo comercial entre Israel y el Mercosur», que la administración de los Kirchner tiene en algún cajón. Dijo también que era «poco» el comercio bilateral (roza los u$s 300 millones anuales), por lo que había mucho espacio para incrementarlo en sectores como tecnología, seguridad, equipamiento médico y agroindustria.
Rápidamente volvió al tema central de su gira por América Latina: el riesgo que -según la óptica israelí- representa Irán para la región y el mundo. «Irán dice que quiere tener un programa pacífico de energía nuclear, pero vemos que al mismo tiempo desarrolla misiles de largo y mediano alcance, seguramente para enviar su 'mensaje pacífico nuclear' a Medio Oriente y al mundo. Si se permite a Irán tener armas atómicas, la región entrará en una carrera armamentista con resultados de difícil pronóstico», dijo el fundador del polémico partido nacionalista Israel Beiteinu (Israel nuestra casa), respondiendo a lo expresado el miércoles por su par estadounidense, Hillary Clinton.
Lieberman habló en un seminario conjunto de la Unión Industrial Argentina y su contraparte Manufacturers Association of Israel, frente a un auditorio en el que se mezclaban Héctor Méndez (presidente de la UIA); los directivos de la central fabril Daniel Funes de Rioja, Rodolfo Acchille y Luis González Estévez; el ex vicecanciller y embajador en la ONU Fernando Petrella; con empresarios, miembros, dirigentes y representantes de los movimientos juveniles de la comunidad judía.
Otras definiciones del canciller israelí:

