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Líneas aéreas adaptan estrategias de ventas frente a arribo low cost
Aerolíneas Argentinas y Latam tienen el 95% del cabotaje. Pero desde que se anunció el ingreso de Flybondi sumaron servicios y bajaron algunas tarifas.
Competencia. Flybondi fue la primera low cost que comenzó a operar en Argentina. Es la avanzada de otras compañías que esperan sumarse.
Sobre este punto Aerolíneas Argentinas optó por un modelo a mitad de camino entre la modalidad tradicional y la low cost. Amplió su banda tarifaria, que originalmente admitía sólo dos tipos (alta y baja) a 24 posibilidades según una diversidad de criterios donde priman el plazo (cuanto más anticipación más barato es el pasaje. Y al revés, cuanto más urgente, más caro) y la banda horaria.
En la empresa estatal explicaron a Ámbito Financiero que "la clave de este momento del mercado aeronáutico es la segmentación, mayor cantidad de opciones para el viajero. Habrá pasajeros que busquen esencialmente precio. Y debemos recordar que Aerolíneas tiene tarifas muy competitivas, con promociones en horarios y rutas determinadas, con la innovación de la Banda Negativa, que ofrece importantes descuentos. Así como rebajas específicas para jubilados. Pero también habrá pasajeros que busquen servicio: mejores horarios, atención personalizada, llevar equipaje. Y ahí Aerolíneas es líder indiscutido. La competencia se dará en las dos variables. Y estamos muy bien preparados para ambas".
Tanto Aerolíneas como Latam admiten que la competencia en el terreno de los precios que propone el ingreso de las low cost no puede hacerse a costa de resignar la calidad de los servicios. Por eso, hay un límite que no están dispuestas a cruzar. Para sostener esta decisión cuentan con cifras contundentes a su favor: la porción de mercado que domina cada una en el cabotaje argentino. Aerolíneas (incluyendo Austral) tiene 75% del mercado y Latam está segunda, lejos, con 20%. Más atrás viene Andes con alrededor del 3%.
En las empresas tradicionales estiman que el ingreso de nuevos competidores de bajo costo alentará que se sumen muchos usuarios que habitualmente utilizan el transporte terrestre y que no ven al avión como una opción por el costo de los pasajes o por miedo a volar. Esto permitirá ampliar el mercado y todos saldrán ganando dado que la disputa será por una masa creciente de clientes.
Para los próximos dos años todos los protagonistas del negocio aéreo prevén una explosión del mercado. Para graficar cuánto puede crecer, basta remitirse a los últimos datos oficiales: el año pasado volaron dentro del país 12,98 millones de personas con un aumento del 15% respecto de 2016. ¿Esto es mucho o poco? Es poco si se tiene en cuenta que en 2000 la Argentina tenía la misma proporción de pasajeros aéreos que Brasil y Chile. Hoy los brasileños duplican a los argentinos y los chilenos los triplican.
Ahí están los márgenes para estimar el crecimiento, indican los expertos.
El Estado -propietario de Aerolíneas Argentinas y a la vez regulador del mercado- no es ajeno a este proceso. Puso en marcha un plan llamado La Revolución de los Aviones, que se propone duplicar la cantidad de pasajeros actuales mediante acciones tendientes a potenciar el crecimiento de la aerolínea de bandera, desregular el mercado para favorecer el ingreso de más competidores y modernizar la infraestructura aérea.


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