29 de diciembre 2008 - 00:00

Llamaradas

Verter liquidez es un despropósito en una inundación, pero hacerlo con energía es la recomendación para conjurar un incendio.
Hasta lo imposible huele probable: costará trabajo generar inflación.
No sólo habría que rescatar a la economía de la deflación sino, probablemente, haya que dejarla corretear en un entorno inflacionario hasta que gane robustez, antes de desconectar los mecanismos de asistencia (para no repetir los errores de 1937 o los sucesivos fracasos de Japón).

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