25 de septiembre 2012 - 00:00

Llegaron los mejores del mundo

Será lo profundo de ese negro tan oscuro que cautiva. Será el hecho de que históricamente fueron y siguen siendo los mejores del mundo. Será porque tiene un país tan maravilloso y lejano que invita al misterio. Será porque son la esencia misma del rugby. Sea lo que sea, tener a los All Blacks en el país es algo que genera una ansiedad en la gente de rugby sin medida.

Ayer, por caso, unos 200 entrenadores locales disfrutaron del Rugby Forum III con los entrenadores del último campeón del Super Rugby Dave Rennie y Wayne Smith. Otros 100 participarán del mismo curso en Rosario, lo que marca el interés que hay, entre los que conducen equipos en nuestro país, por aprender del mejor rugby del mundo.

Tener los All Blacks en nuestro país genera una ansiedad nueva, el pedido de entradas se multiplica -como si uno tuviera acceso a los tickets que se agotaron hace un tiempo ya- y el interés van en crecimiento hacia un fin de semana que está generando una sensación de que se les puede ganar.

La confianza de estos Pumas está decididamente en alza y hay razones por las que se puede tenerles fe, aunque enfrentar al campeón del mundo es un riesgo enorme de por sí.

En su primera aparición pública en el país, y según los medios de su país, el entrenador Steve Hansen habría criticado la forma en que «la Argentina busca frenar el juego; ensuciarlo». Para ellos, el juego de vértigo no los asusta; cuanta más velocidad, mejor. Claro, a Los Pumas eso no les conviene. Nunca les convino.

Y allí radica el interés que han generado los argentinos en su ingreso al Rugby Championship, ofreciendo un juego distinto al que los tres gigantes del Hemisferio Sur se habían acostumbrado. Un juego más frontal, más lento, de menos fases. También un juego menos efectivo a la hora de marcar puntos - si no menos efectivo, de menos posibilidades de llegar al try.

La forma en que Argentina busca frenar el juego es muy parecida en intención a como Richie McCaw siempre busca frenar, enlentecer y complicar el juego rival.

El capitán de los All Blacks que anunció el domingo que se tomará seis meses sabáticos (lamentablemente no son de efecto inmediato) ha hecho de entorpecer al rival un arte. La forma en que evita ser penalizado es algo que viene sorprendiendo a propios y ajenos hace poco más de una década.

El partido del sábado será refereado por el sudafricano Jaco Peyper, tan sólo unos meses más grande que McCaw. Con la experiencia del ala de los All Blacks y la forma en que suele manejar el partido, se necesita de un referí de mucha presencia y personalidad. Peyper es de los más novatos. La ley está de su lado, pero también están las leyes McCaw. Por eso es un genio.

Argentina deberá neutralizar a uno de los grandes de este deporte. No pueden Los Pumas enfocarse en un solo jugador, pero neutralizado el capitán, una importante parte de la batalla está ganada.

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