16 de noviembre 2009 - 00:00

Llegó S. Peres en avión presidencial rebautizado

«Ahí llega el Rikudim 02», bromeó uno de los dirigentes de la comunidad judía que fueron a recibir a Aeroparque al presidente de Israel, Shimon Peres. El directivo había rebautizado el Tango 02 con el nombre de la danza más típica del Estado hebreo, pero la alegoría le cae bien a la movediza y vetusta máquina Fokker F-28 que la presidente Cristina de Kirchner (que se niega a volar en él) envió a Brasil para traer a Peres.

El canciller Jorge Taiana aguardó al Premio Nobel de la Paz al pie de la escalerilla, y lo acompañó en el largo recorrido de alfombra roja entre la aeronave y el VIP del sector militar de la terminal aérea. Allí lo esperaban el embajador israelí en la Argentina, Daniel Gazit, los presidentes de DAIA, AMIA y la Organización Sionista Argentina (OSA) Aldo Donzis, Guillermo Borger y Carlos Frauman respectivamente, los cónsules honorarios de Israel en Neuquén, Córdoba y Mendoza, y el gran rabino de la Argentina Shlomó Ben Hamú.

Peres
y Taiana pasaron revista a la agrupación militar que rindió honores al visitante; el presidente saludó después a quienes habían ido a recibirlo y tuvo un cálido momento con Donzis, a quien le recordó que habían estado juntos un par de semanas atrás en Jerusalén.

No hubo tiempo para mucho más: el ilustre huésped -que es casi el último sobreviviente de la generación fundadora del Estado de Israel- abordó el auto que -seguido por una caravana de vehículos de custodia- marchó con rumbo desconocido. La seguridad es tan estrecha alrededor de Peres que ni siquiera la propia embajada proporciona datos sobre su alojamiento o su agenda de actividades. El temor a actos judeofóbicos como los registrados entre enero y mayo de este año provocó esa precaución; sin embargo, desde la Casa Rosada habría bajado la orden a los piqueteros adeptos de no enturbiar la presencia de Peres con manifestaciones antiisraelíes. Pero el Gobierno ya ha demostrado no controlar a los grupos piqueteros de ultraizquierda, principales protagonistas de esos desmanes.

De todos modos, son otros los que se encargan de divulgar la agenda; ayer la Cancillería confirmó el simposio sobre inversiones que se desarrollará en el Palacio San Martín, y el posterior encuentro y almuerzo con la Presidente.

Sergio Dattilo

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