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Lluvias que llegan tarde

A fin de enero, con una lluvia que resultó buena en cobertura zonal, aunque irregular en cuanto al volumen, se frenó el impacto de la sequía. Algunas zonas al límite con La Pampa y San Luis, en el extremo sur de la provincia, recibieron 120 mm; hacia Río Cuarto el volumen fue muy escaso. A partir de ahí hubo lluvias el 10 de febrero, en un rango de 30 a 40 mm. También llovió la semana pasada, con registros irregulares de 20 a 60 mm. Estas lluvias ayudaron a los cultivos, pero no alcanzaron para llenar el perfil del suelo con reservas de humedad, que en algunas zonas son escasas.
El maíz sembrado en septiembre y principio de octubre se perdió en gran parte, y lo que queda no superaría los 25 qq/ha de rinde. El maíz tardío, sembrado a fin de noviembre y principios de diciembre, sigue en carrera, aunque con un potencial de rinde más bajo que en años normales, con algunos lotes que podrían llegar a 60 qq/ha de rinde.
En cuanto a la soja de primera, los grupos de madurez más cortos, entre 3 y 4,5, son los más afectados por la sequía, y presentan un potencial de rinde que no supera los 15 qq/ha. Los grupos de madurez más largos, en cambio, reanudaron su desarrollo con la lluvia, con rebrotes que florecerán y generarán vainas. En estos casos, se estima que los rindes podrían alcanzar 20 qq/ha, y en las zonas de más lluvia, 26 qq/ha. La soja de segunda se sembró muy tarde, ya entrado enero, y tiene bajo potencial de rinde.
El trigo, que tuvo rindes que no superaron los 30 qq/ha, sigue con problemas para su comercialización. Tal como surge del cuadro, para el trigo el quebranto en campo propio y arrendado resulta importante, y no podrá ser revertido con la soja de segunda. En campo arrendado se agrava más el quebranto si los rindes de soja de segunda son inferiores a 19 qq/ha.
Lo que le falta al trigo es precio, pero las políticas actuales de restricción a las exportaciones configuran un mercado en el cual la demanda para consumo interno no tiene necesidad de competir por mercadería con la exportación. Ésta, a su vez, cuenta con stock comprado, y para futuras compras hay stock remanente de la campaña 2010/11 y stocks de nueva cosecha que aún no fueron liberados. Tanto la molinería como la exportación tienen todo el año por delante para ir efectuando sus compras. El precio MAT marzo muestra un diferencial de 58 u$s/t por debajo del FAS teórico. Para el maíz, con un mercado de exportación también intervenido, el diferencial entre el precio de mercado y el FAS teórico para abril es de 47 u$s/t.
Cuando baja el rinde, la ecuación se equilibra con precios más altos. Los granos ya tienen el recorte de las retenciones; el trigo y el maíz tienen además el recorte adicional de la intervención. Si se liberan las exportaciones, los precios se acomodan solos, y tanto la molinería como la exportación competirán por el trigo sin que corra peligro el abastecimiento interno, que tampoco peligraba antes de la intervención.


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