Desde que comenzó el rally a principios de mayo, es la primera vez que tenemos dos semanas consecutivas en baja. Si esto realmente refrenda el final del rally, es preocupante. Es preocupante, porque nunca vimos que fuera tan fácil predecir el comienzo de un período fuertemente alcista, y jamás vimos que pareciera tan simple predecir su final. Un mercado bursátil que funciona bien es impredecible -estrictamente debe comportarse como una "martingala"-, siendo apenas unos pocos más los que ganan que los que pierden. ¿Qué seguiría de aquí en más? Tal vez, eso que algunos llaman un "mercado lateral", tal vez -un "tal vez" más chico- un mercado bajista y seguramente a más largo plazo, otro proceso de subas. No se asuste, no estamos prediciendo nada, sino describiendo el comportamiento normal de los mercados bursátiles (fíjese que no hablamos de los "cuándo" ni por "cuánto" tiempo). Mientras tanto, el sistema financiero sigue pletórico de fondos que más que riquezas; lo que nos aseguran es volatilidad. Con noticias de todos los colores y para todos los gustos a lo largo de la última semana, en el fondo, esto es lo que mejor pone en perspectiva el porqué el lunes el Dow se desplomó un 2,35%, tres días después trepaba un 2,08% y el viernes cerró bajando un 0,4%, a 8.438,39 puntos, otra vez con un volumen muy pobre. ¿Se pregunta adónde estuvo yendo el dinero? Lo más grueso, al mercado cambiario, apostando en contra y a favor de China (un consejo: siga el tema). En unos días sale a luz "Good Value: Reflections on Money, Morality and an Uncertain World", escrito por el pastor Stephen Green. Le robamos un párrafo que puede ayudar en esto que él llama el bazar mundial: "Encontrar la verdadera paz implica aceptar tres cosas: que el mundo es imperfecto, que no podemos estar seguros del progreso humano y que la esperanza perdurará".
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