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Lo de Chávez ya es desgobierno: 19 muertos por colapso carcelario
Familiares de presos de El Rodeo lloran fuera de la prisión. Denunciaron que los muertos son más que los reconocidos oficialmente.
En la primera declaración desde que el domingo se adelantara un balance preliminar de tres muertos, el ministro de Interior, Tareck el Aissami, indicó ayer a periodistas que «19 internos perdieron la vida» el domingo como consecuencia de un «enfrentamiento entre dos sectores» de la prisión El Rodeo I, cercana a Caracas.
«Nosotros ratificamos y lo hemos dicho en diferentes escenarios: el sistema penitenciario es parte de los compromisos que adelanta nuestro Gobierno, hemos hecho un trabajo importante, sin embargo, falta mucho por adelantar en el sistema penitenciario», señaló El Aissami.
El ministro afirmó que el Gobierno afronta con «mucha responsabilidad y autocrítica» la situación y recordó que el presidente Chávez aprobó el envío de 413 millones de bolívares (casi u$s 100 millones) para solucionar la crisis.
«Chávez tiene ya grandes masacres en las cárceles, pero esta es la más grave», indicó a su turno el director del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), Humberto Prado, y recordó que en septiembre pasado hubo un motín que se saldó con 16 muertos y decenas de heridos en Tocorón (norte).
Para Prado, el «triste» caso de El Rodeo I «puede ocurrir en cualquier penal» del país por el hacinamiento, cercano al 400%, y por la circulación de armas y granadas entre los presos.
«La población reclusa está armada no porque las armas le caen del cielo, sino porque hay un mecanismo bien perverso de tráfico de armas en el país por responsabilidad compartida de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), encargada de la seguridad externa, y el Ministerio del Interior, que se encarga de la seguridad interna», denunció. El OVP informó este año que en el primer trimestre 124 personas perdieron la vida en las prisiones venezolanas, un 22% más que los 102 registrados en el mismo período del año pasado. La población carcelaria llega a 44.520 presos cuando la capacidad de los 34 centros del país es para un máximo de 14.500 personas. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) hizo repetidos llamamientos a las autoridades venezolanas para que tomen medidas que garanticen la seguridad en las cárceles. Los familiares de los internos llevan desde el domingo apostados a las puertas del penal, custodiado por la Guardia Nacional. La entrada y salida de camiones policiales aumenta la angustia de los allegados de los presos, la mayoría de ellos mujeres.
«Lo cierto es que son más de 19. ¿Cómo van a ser 19 si el tiroteo duró desde las cinco de la tarde hasta las tres de la mañana?», se preguntaba ayer desesperada Francis Montero, cuyo marido está preso en ese recinto. «Mi esposo me puso un mensaje para decirme que no nos movamos, que no creamos lo que nos dicen», agrega Montero. «La situación está tranquila. Aquéllos que no están en la lista de fallecidos es porque están bien. Queremos que el penal vuelva a la calma y no es posible con ustedes acá afuera porque ellos se ponen nerviosos», les informó finalmente Cecilio Hernández, director de El Rodeo.
«Tengo un sobrino aquí y no sabemos si está herido o muerto. ¿Quién nos garantiza que lo que ustedes dicen es verdad?», lo increpó Laura Fajardo.
Desde ayer al amanecer, no se oían disparos en el interior del centro de detención donde desde el domingo varias patrullas de las fuerzas de seguridad tuvieron que intervenir. Fajardo contó que el lunes estuvo en la morgue para ver si reconocía a su familiar entre los cadáveres recuperados. «Todos los presos tenían disparos en la cabeza. Eran tan grandes que parecía que les hubiesen metido puños en la cara», explicó.
Agencias EFE, DPA, y Ambito Financiero


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