27 de mayo 2009 - 00:00

Lo esencial a un lado, lo accesorio al centro

Lo esencial a un lado, lo accesorio al centro
Cuando poco antes de la apertura, las Bolsas europeas y el "premarket" hacían prever una apertura bajista, la mayoría de los analistas culpaba a los ensayos misilísticos norcoreanos por la merma. Es cierto que el Dow arrancó un 0,61% abajo, pero más que posiblemente esto tuvo poco y nada que ver con los "cohetes". No será agradable, pero al régimen norcoreano le encanta efectuar sus pruebas nucleares en los feriados patrios norteamericanos, así que no podemos decir que hubo una sorpresa. Los lanzamientos son una respuesta a la crisis interna y sólo Rusia o China podrían hacer algo "en serio", pero seguramente no lo harán solazados en ver cómo cae el prestigio geopolítico de la administración Obama (no olvidemos que el lunes la excusa de la suba era este mismo argumento). El otro factor que podría explicar el malhumor inicial fue el desplome del 19,1% que tuvieron las viviendas en el primer trimestre, el máximo desde que se realizan estas mediciones.

Dejando de lado los datos puntuales (mañana siguen venta de viviendas usadas y el jueves nuevas -más órdenes de bienes durables, pedidos de seguro por desempleo y el viernes el PBI-), si los precios inmobiliarios continúan bajando, no sólo los bancos perderán más dinero y los consumidores se retraerán, sino que la suba de tasas en el mercado financiero terminará por trasladarse al costo de los préstamos hipotecarios (sostenidos gracias a la recompra de títulos que hace la Fed), realimentando el círculo negativo y marcando el fracaso de la actual política anticrisis. Tal vez por esto las acciones reaccionaron como lo hicieron al índice de confianza de los consumidores. Será un absurdo que el Dow haya trepado un 2.37% (a 8.473,49 puntos) por la confianza de los inversores en la medición de la confianza de los consumidores, pero éstos son los tiempos que nos tocan.

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