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Lo que pasó es para reflexionar
Los Pumas necesitaban el partido perfecto para soñar con un triunfo. Se necesitaba también la complicidad de la visita y que jugaran por debajo de su nivel. No sólo que esto no sucedió sino que se dio casi a la inversa.
Decía Sebastián Perasso, el autor en español más prolífico del rugby con cinco libros bajo el título Rugby Didáctico: «Desde el firme convencimiento propio de que Los Pumas podían jugarles de igual a igual, salieron a tomar riesgos e intercambiar ataque por ataque sin estrategias ni precauciones. Como nunca antes en el torneo, nuestros Pumas se apartaron de su habitual libreto y ensayaron partituras distintas, desconocidas. Así, en ese nuevo contexto, la actuación fue desconocida.»
Eso y la noche ideal de los de negro determinaron un resultado final abultado que pone de manifiesto lo duro que es este torneo. Por suerte, queda una última fecha el sábado próximo en Rosario y se puede dar el primer triunfo para el que tanto trabajaron Los Pumas.
Cuando este camino arrancó -con el lanzamiento comercial del torneo, días antes del viaje del equipo a su preparación física en Estado Unidos-, el capitán Juan Martín Fernández Lobbe decía que lo que más quería para cuando terminara ese Rugby Championship que parecía tan lejano era que el equipo pudiera mirarse a los ojos y saber que se había hecho todo lo posible.
Faltan pocos días para el cierre de este camino largo, cansador, educativo y entretenido viaje. Eso está asegurado. Como pocas veces antes, este grupo está enfocado y unido. Lo que pasó el sábado fue importante para reflexionar en los cómo pero no tanto en los porqué. Cómo fue que se perdió el partido parece ser una forma más positiva de pensar las razones a partir del porqué. ¿Semántica? Quizás, pero no hay que buscar culpables o fantasmas. Cuando enfrente está el mejor equipo del mundo, estas cosas pueden pasar.
La actitud que manifestaron en todo el torneo bajó su intensidad en la que podría haber sido la gran noche del rugby argentino. En parte lo fue porque lo que se vivió en un estadio único, pocas veces un nombre captura tan bien la esencia de un coliseo deportivo.
Hubo rugby de Los Pumas para disfrutar. Algunas cosas fueron buenas y otras no. Es el rugby. Es el deporte. Por suerte, la ocasión, el lugar, el color y el contenido deportivo hicieron que todos, salvo los jugadores argentinos con cierta lógica resignación, se fueran contentos.


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