18 de diciembre 2014 - 00:00

Lo que se dice en las fábricas

Lo que se dice en las fábricas
Días de reuniones de fin de año y de reflexiones varias. En general, las empresas eligen este año realizar las fiestas en los propios predios de las compañías, abaratando contrataciones de servicios varios (incluyendo shows en vivo y gastos gastronómicos grandilocuentes) y reduciendo al máximo los premios a sortear. La austeridad llega hasta las cajas navideñas, que este año vendrán con más aire y productos de marcas menos conocidas que los años anteriores. "Si les estoy diciendo que no tenemos para negociar un plus navideño y hacemos un fiestón y regalamos una caja vip, no somos serios. No es año para grandes despliegues", explicaba un responsable de los festejos de fin de año. La calidad de contrataciones bajó notablemente, y de Patricia Sosa o Los Pimpinela o Miranda, este año la clave son grupos "más bailanteros que tocan pocos temas y se van a otra fiesta".

Curiosamente, las empresas no quieren hablar mucho de 2014 (el recuerdo que quedará no es bueno para la mayoría, parece), sino de proyectar 2015. Y de empezar las protestas. Es el caso de la industria de la telecomunicación y sus derivados, enfervorizados todos por la aceleración por parte del Gobierno del sistema de 4G, que, además de las telefónicas que prestarán el servicio (Telefónica, Telecom y Claro), involucra a toda una industria manufacturera ávida de respuestas. Se sabe que la inversión esperada sólo para el año próximo podría superar los 20.000 millones de pesos, sólo en equipos para realizar las instalaciones. Sin embargo, reconocen en casi toda la industria del sector que la mayoría de éstos serán importados, salvo algunos insumos para las antenas. La velocidad con la que hay que hacer las inversiones para prestar lo antes posible el servicio de 4G y las incógnitas de la economía estructural local para el año que viene hacen que invertir en la infraestructura para, por ejemplo, fabricar celdas locales sea algo utópico. Las expectativas están entonces puestas en los servicios industriales paralelos, para los que habría unos $ 2.000 millones mínimo disponibles. Hacia esta oportunidad apuestan muchos metalúrgicos, empresas metalmecánicas y los telefónicos terciarios.

Pero los que más expectativas muestran son los fabricantes de celulares de Tierra del Fuego. La sola posibilidad de un escenario donde los millones de usuarios deban cambiar sus celulares actuales, con un subsidio importante por parte de las telefónicas como ya se descarta sucederá, entusiasma a la provincia austral, hoy bastante caída en su actividad por la crisis interna y la falta de dólares para importar piezas para su armado. Sin embargo, deberán moderar sus esperanzas, al menos por el corto plazo: el Gobierno ya les anunció a los fabricantes fueguinos que no habrá más dólares hasta bien entrado 2015 y que, incluso, ni siquiera hay un cupo de divisas calculado ya por la Secretaría de Comercio de Augusto Costa para este fin. Y, lo peor de todo, el mensaje fue que si no consiguen financiamiento para fabricar los celulares 4G, y quieren ser los primeros en llegar al mercado para abastecer la nueva demanda, deberán conseguir fondos de parte de las multinacionales para las que fabrican los aparatos (Samsung, Nokia, LG, BlackBerry, Sony, Huawei, etc.). Según fuentes de los fabricantes, nadie siquiera se anima a ensayar algún pedido de este tipo. Otra novedad vinculada a este sector: confirmó el Gobierno que las últimas negociaciones con Apple siguieron siendo fallidas y que no hay ninguna posibilidad de que los iPhone se fabriquen en el país, y, como consecuencia, seguirán siendo importados en una cantidad más que mínima.

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