Estos días encuentran a los operadores asistiendo a los clásicos cócteles de fin de año en los que fluye abundante información. De más está decir que el común denominador son las críticas contra la política oficial que van desde la intervención de la plaza cambiaria hasta las fatigantes convocatorias a la residencia de Olivos para los anuncios de préstamos para todo público. Un acertijo entre mesadineristas: ¿quién está detrás del fondo de acciones de un banco europeo que súbitamente captó $ 50 millones y los volcó al recinto bursátil? Se están concentrando más en los papeles estrictamente locales como Patagonia, Francés, Macro, Pampa, Edenor, Galicia, TGS, Petrobrás (la local). Los operadores le asignan un 70% de chances a que sea la mano invisible de Amado Boudou, titular de la ANSES, quien esté detrás de esas órdenes de compra. El 30% restante se le asigna a que se trate de un inversor externo. Las razones de la diferencia: los extranjeros se vuelcan más por papeles de mayor volumen como Tenaris.
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De Guillermo Moreno nunca se deja de hablar. En cualquier evento, el secretario de Comercio Interior es tema de conversación. Un banquero que lo frecuenta relató que Moreno divide a los funcionarios del propio Gobierno entre «racionales» e «irracionales». En la primera categoría ubica a quienes integran el BCRA, al secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino; y al jefe de Gabinete, Sergio Massa. El propio Moreno, en un rapto de sinceridad, se autoincluye entre los «irracionales». c En medio de la volatilidad de Wall Street, los inversores ahora comenzaron a especular sobre lo que podría resolver la Reserva Federal la semana que viene. Será el último encuentro para definir sobre las tasas de la era Bush hijo. Y es probable que se defina un nuevo recorte, aunque podría ser menos agresivo que lo que se esperaba hace apenas un par de semanas. Ahora se estima que la rebaja podría ser de sólo el 0,25%, lo que llevaría las tasas de corto plazo al nivel más bajo de la historia, apenas un 0,75%. Sigue vigente la posibilidad de una disminución de medio punto, pero como el mercado encontró cierta estabilidad y de a poco reaparece el crédito, no sería necesario para Ben Bernanke «quemar las naves». A última hora, muy comentada fue la noticia en el Wall Street Journal del arresto por parte del FBI de Bernard Madoff, un ícono de Wall Street. Las pérdidas a inversores llegarían a la friolera suma de u$s 10.000 millones, y la última jugada del financista habría sido la de distribuir a sus empleados un bonus por adelantado antes de entregarse a las autoridades. Vale todo.
Con el pago del cupón PBI, que se hará el lunes próximo, la especulación es qué harán los inversores con el equivalente a u$s 1.400 millones que recibirán. Quienes cobren en dólares seguramente se los quedarán. Y una parte importante de los que cobran pesos también dolarizaría su portafolio. En las casas de Bolsa reconocen que son muy pocos los que pidieron entrar a comprar bonos o acciones, aun luego de las firmes mejoras de las últimas semanas. Están especialmente contentos con este pago en la ANSES: como tienen el 52% de la emisión del cupón en pesos y el 8% de la de dólares (legislación local), cobrarán nada menos que $ 1.000 millones. No hace falta demasiado análisis para conocer cuál será el destino del dinero: la suscripción de una Letra emitida por el Tesoro a tasas de un dígito en pesos.
Uno de los cambios de tendencia (al menos momentáneo) que se produjo esta semana es la debilidad del dólar, que se reflejó no sólo en una suba del euro, sino también del oro, petróleo y otros commodities. Pero los que siguen de cerca el mercado de monedas aconsejan prestarle atención a la libra esterlina: llegó a 2,10 dólares a mediados de año, pero ahora cotiza por debajo de 1,50. Por eso, puede ser una alternativa para quienes busquen diversificar el portafolio, al menos en lo que respecta a la moneda de inversión.
Si bien el Boden 2012 resultó el favorito de las últimas semanas, acumulando mejoras del 50% desde niveles mínimos, ahora en las casas de Bolsa también aconsejan prestarles atención a algunos bonos en pesos y de corto plazo que continúan en niveles totalmente deprimidos. Algunos rendimientos son estrafalarios: el Bogar 2018 (que paga capital e interés todos los meses) rinde un 56% anual en pesos, y el Pre 9 aún más, un 62% anual. «Con semejantes valores, es totalmente irrelevante si el CER es más o menos que la inflación real», razonaba un analista local. El otro factor que puede afectar es una disparada del dólar, pero sería por lo menos extraño que suba más del 50% durante 2009. Con estos títulos sería menor el peligro de cesación de pagos, ya que el Gobierno siempre estaría en condiciones de emitir para pagar.
Como en los últimos meses, hay incertidumbre entre inversores sobre el rumbo hacia dónde van las cotizaciones. Para José Napoli, «es importantísimo que el euro se consolide arriba de 1,30 contra el dólar». El hombre de Nápoli Sociedad de Bolsa agregó que «da un respiro a commodities que están sobrevendidos y trae alivio países como Brasil y la Argentina». ¿Y qué pasa con el dólar en la plaza local? «Está bajando por un tubo», dijo irónicamente otro operador, en referencia a los llamados telefónicos que se reciben en las mesas de dinero y en las empresas desde funcionarios. La sensación de fondo es que los negocios en la plaza se están comprimiendo, con el volumen de bonos, dólar y acciones en franco descenso.
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