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Lo que se dice en las mesas
El reconocido operador que se escuda bajo el seudónimo de «el Talibán» no informa sólo datos, sino también aportes académicos. Señala en ese sentido que los papeles de la Argentina tienen el mejor «Sharpe ratio» del mundo. ¿Qué significa el índice? Fue desarrollado por el premio Nobel William Sharpe y se calcula restando la tasa de riesgo cero, como el bono del Tesoro norteamericano a 10 años, al retorno de un portafolio o papel. A este resultado se lo divide por la volatilidad (desviación estándar) de ese portafolio o papel. Lo importante es lo que nos muestra: el «Sharpe ratio» marca si el riesgo de una inversión justifica el rendimiento que se toma. Una inversión puede tener mayores rendimientos que otras, pero es la mejor si ese mayor rendimiento no viene asociado con un aún mayor riesgo. Para un papel argentino, ese cálculo da casi 4. Insuperable.
Ya está claro que el Gobierno no emitirá deuda en este año. El Global 2017 rinde tan sólo un 7,5% anual en dólares. Pensar que la meta oficial era lanzar un título cuando bajara del 10% anual. Para 2011 sí se descuenta que habrá un lanzamiento de manera tal de consumir menos reservas para el pago de la deuda. Sería recién para el segundo trimestre del año. Otro interrogante dando vueltas: ¿cuál fue el hecho maligno que motivó que los billetes se deban imprimir en Brasil y no en la Argentina?
Fue frenética la actividad de la banca de inversión local en estas últimas semanas y, especialmente, en los últimos días. Sucede que la fuerte baja de las tasas de interés para emisiones argentinas despertó el interés de potenciales colocadores del mercado local. Casi todas las entidades están trabajando febrilmente para no dejar escapar el momento y poder salir antes de fin de año. Claro que lo que no se llegue a colocar hasta el 10 de diciembre ya pasa para febrero o marzo, con el peligro de que este contexto tan favorable se revierta. También es vertiginosa la colocación de productos en el mercado local. «Hasta fin de año ya tenemos previsto la emisión de 27 de fideicomisos financieros», graficaba uno de los líderes de la industria local.
La suba de los precios de la soja también está generando la multiplicación de productos para seducir a los inversores locales. A la posible colocación de una compañía agroganadera en Bolsa (ya tiene aprobados los trámites) se suman instrumentos privados que buscan seducir a inversores para que inviertan en campos. Además, los últimos fondos agrícolas para financiar a productores salieron a tasas inferiores al 3% anual. Y el Chaco está a punto de sacar uno de características similares, con la ventaja de que si el clima no acompaña, la plata de la cosecha la pone un grupo asegurador.
Muy optimista se mostró el número uno del Santander Río, Enrique Cristofani, ayer en un cóctel ofrecido a periodistas para despedir el año. Aseguró que el potencial de crecimiento argentino es todavía mayor que el del resto de la región en todas las áreas: agro, industria y servicios. Pero, al mismo tiempo, no se privó de señalar que también hay aspectos para mejorar, como «aumentar el nivel de ahorro, bajar la tasa de inflación y el costo del capital para sostener altas tasas de crecimiento».
En los bancos se respira un clima de gran optimismo. No sólo por el boom del precio de las acciones, sino también por las fuertes ganancias que arrojan los balances. Pero hay un comentario que se vuelve generalizado: estas utilidades se concentran en los bancos más grandes, pero en las entidades chicas la situación es muy diferente. Los altos costos están provocando estragos en los resultados. Por eso hay preocupación por el aumento salarial que se negociará para 2011. «Una suba de salarios del 25% o del 30% será imposible de soportar para muchos bancos que tienen menos del 1% del market share». En otras palabras, vuelven a soplar vientos de mayor concentración, a través de una reducción en el número de entidades.


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