12 de noviembre 2010 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

El feriado norteamericano por el Día del Veterano (de guerra) impactó en los volúmenes de la operación en Wall Street, menores que los últimos días. Mientras que el mercado de bonos se mantuvo cerrado, las acciones operaron con clara tendencia bajista, aunque las pérdidas se recortaron al menos parcialmente sobre el cierre. Los balances no muy favorables de dos referentes del mercado, como Cisco (para las tecnológicas) y Disney, marcaron la tendencia negativa durante todo el día. En cambio, no hubo operatoria con bonos del Tesoro. Esta menor actividad, que se prolongará también hoy, impactó en el mercado local, especialmente en el de títulos públicos y en la plaza cambiaria. Las visitas del exterior en esta semana fueron de los ejecutivos de Fidelity, que silenciosamente se reunieron con funcionarios de Economía para escuchar la visión oficial en lo financiero.

Varios operadores de la plaza local aprovecharon el feriado en EE.UU. para ausentarse de sus puestos. Hay una suerte de pausa general en las cotizaciones, con cierta tendencia a la baja tras la fiesta desatada en Wall Street desde septiembre. Suena hasta lógico que después de semejante recuperación (que llevó al Dow Jones desde menos de 10.000 puntos hasta los 11.400), ahora los inversores se muestren más cautos. En los distintos informes de casi todos los bancos de inversión se alude a dos situaciones preocupantes: la nueva megaemisión monetaria por parte de la Reserva Federal (conocida como QE2) puede tener una consecuencia más o menos inmediata en los activos financieros, pero difícilmente tenga un efecto concreto para revitalizar la economía estadounidense. Pero la luz roja está encendida en relación con la situación de la deuda de algunos países europeos, en particular, Irlanda y Portugal. En ambos casos, las tasas para refinanciarse volvieron a niveles máximos, y cada vez son más insistentes los rumores sobre una reestructuración inevitable de la deuda, «a lo Argentina». Esta situación le puso un freno a la revaluación del euro contra el dólar. De hecho, casi imperceptiblemente la moneda europea fue cayendo a lo largo de toda la semana. Ayer finalizó en 1,36, su nivel más bajo en los últimos treinta días.

Con un dólar bajo presión por los u$s 600.000 millones que se apresta a emitir la Fed y un euro jaqueado por las deudas de los países que integran el grupo de los PIGS, no llama la atención que el oro se haya consolidado en estos días como refugio. Aunque cayó levemente en el medio de la semana, ayer volvió a cotizar por encima de los 1.400 dólares. Son pocos los que lo ven en baja en los próximos meses.

La espectacular suba que tuvieron bonos, cupones PBI y, más recientemente, las acciones de la Argentina renovaron el interés de los grandes bancos y brokers en el país. Esto no se veía prácticamente desde hace cinco años, luego del primer canje de deuda. Y una prueba es la gran cantidad de reuniones que se están sucediendo para hablar sobre las perspectivas de la economía y de los mercados en el país. La semana pasada fue Barclays (el mismo que lideró la reapertura del canje) el que armó una reunión con inversores extranjeros de la que participó el ministro Amado Boudou. A la ya mencionada de Fidelity, ayer llegó a Buenos Aires el número uno del Deutsche Bank para las Américas, Seth Waugh. Participó en un evento de golf y tenis que el banco alemán efectuó para clientes en un country exclusivo de Pilar. El ejecutivo pudo esquivar el caos de la Panamericana, porque llegó en helicóptero. Se fue entusiasmado no sólo por el espectacular día, sino también por los resultados que la Argentina representó para la región «Américas» en 2010. A esto se agrega, por otra parte, la presencia del economista jefe para América Latina del HSBC, que la semana próxima también estará en un hotel céntrico dando su visión sobre los mercados en la región para los principales clientes de banca privada del grupo.

¿Puede seguir el rally del mercado local?, es la pregunta exclusiva que se escucha por estas horas una y otra vez en las mesas. Uno de los operadores más reconocidos del mercado acccionario local brindaba un dato interesante: «Los bancos ya subieron mucho y pueden hacerlo un poco más, pero lo que sucedió en 2010 es casi imposible de replicar. Lo que hay que hacer ahora es mirar algunas acciones del panel general, que son excelentes empresas, tienen muy buenos resultados, pero las cotizaciones vienen muy retrasadas».

Otro operador sugería como una buena alternativa comprarse una acción en alguno de los mercados que operan a nivel local. Un ejemplo sería la acción del Mercado a Término de Buenos Aires, que en breve comenzará a cotizar en la Bolsa porteña. «Hoy una acción sale u$s 75.000, pero hace años que el valor no se mueve. Y con el precio de la soja y de otros productos agrícolas por las nubes, no debería valer menos de u$s 100.000». Otra posibilidad para aprovechar esta suba de las materias es comprarse una acción del Rofex, que viene sumando productos como la operatoria de contratos a futuro del oro.

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