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Lo que se dice en las mesas
Reapareció «el Talibán» trayendo calma al mercado. Este experto de la plaza local aventuró que no habrá complicaciones de pagos en los bonos provinciales, tan queridos por jugadores de cabotaje. Los intereses que tiene que pagar, por ejemplo, la provincia de Buenos Aires hasta 2015 no son significativos, bien inferiores a los u$s 1.000 millones. Y nadie se aventura a imaginar cesaciones de pagos en medio de elecciones presidenciales. Lo que está claro, según «el Talibán», es que es tiempo de serrucho hacia abajo. Los «high beta», club de países que potencian las variaciones de Wall Street al que pertenece la Argentina, están ahora sufriendo el doble por la tendencia internacional.
La pérdida de u$s 2.000 millones que ayer por la tarde reconoció el JPMorgan Chase apunta a convertirse en un verdadero «cisne negro» (en alusión al libro muy conocido en la city de Nassim Taleb), es decir, un evento negativo e inesperado que cambia la expectativa de los inversores (ver pág. 5). El banco reconoció, además, que podría sufrir un rojo adicional de u$s 1.000 millones debido a la volatilidad del mercado. Se trata del mayor banco por activos de los Estados Unidos y el que mejor había enfrentado la caída de Lehman Brothers en el tumultuoso período 2008-2009. En el «after market» la acción caía casi un 6%, el índice de acciones bancarias perdía cerca del 2,5% y el S&P 500 ya se ubicaba un 0,5% abajo. Habrá que esperar a la evolución del mercado asiático y a la apertura de Wall Street para ver de qué manera se digiere la noticia. El sector bancario había mostrado ayer una recuperación, en especial entre las entidades europeas, aunque sigue siendo uno de los sectores más frágiles no sólo en el Viejo Continente.
El ejecutivo de banca privada que se escuda bajo el seudónimo de «el Oso», salió ayer a pasar factura por sus anticipos sobre el rumbo del mercado. Recuérdese que, haciendo honor a su apodo, este gurú viene pronosticando lo peor para Europa. Y ayer fue su turno de pasar factura. Pero además agregó condimentos interesantes a su tradicional informe de los jueves: «1) Y aquí estamos cuando todo parecía color de rosa, de repente se puso todo negro. La realidad es que los mercados virtuales se están manejando por niveles técnicos y empujados sin fundamentos por el exceso de liquidez que han llevado adelante los bancos centrales; 2) con respecto a Grecia, si deciden salir del euro sería un gran impacto para todos, inclusive para el BCE y el FMI, que han prestado y en grande para mantener a flote a este país; como dato hoy (por ayer) los bonos reestructurados cotizan a 18 euros (hace 2 semanas estaban en 25); gran parte de estos bonos están en manos de bancos europeos, por lo tanto más perdidas; 3) sigamos con España, que finalmente nacionalizó el Bankia, que era un rejuntado de cajas provinciales hecho por necesidad a fines de 2010; ¿cuál es la diferencia entre un país como España, con Inglaterra o EE.UU.? Los últimos han capitalizado sus bancos imprimiendo moneda y por ahora el mundo sigue comprando sus bonos a tasas subsidiadas; pero en el caso de España no puede imprimir, por lo tanto esto es una bomba de tiempo; 4) es probable que veamos rebotes técnicos y subas por noticias auspiciosas, pero la realidad es difícil de esconder y es por ese motivo que debemos seguir la evolución de varios indicadores, entre ellos el índice de Commodities que ha perdido toda la suba que acumuló en 2012; 5) esto nos indica una desaceleración en la actividad de China; sin lugar a duda, algo para tener en cuenta, y veremos cómo siguen los indicadores en EE.UU. que por ahora hablan de crecimiento, pero ya hay algunos que pronostican una nueva recesión para fin de año». Pesimista, «el Oso», una vez más.
Siguiendo con el sector bancario, las entidades argentinas lucen muy sólidas en sus balances, pero débiles en sus cotizaciones. Ya había impactado la decisión del Central en enero de exigir mayor capitalización, lo que en la práctica significa un impedimento para el reparto de utilidades. Pero en las últimas semanas se vieron afectadas por el «riesgo político» generado por la expropiación de YPF. En esta sección se mencionó la semana pasada el temor del mercado por una posible colocación de un bono por parte del Estado, en búsqueda de la caja de las entidades, algo de lo que esta semana se hizo eco la calificadora Fitch. Por lo pronto, las entidades tienen tanta liquidez que alimentan voluntariamente la caja estatal. No sólo los pases pasivos superan los $ 26.000 millones, sino que además el Central no tuvo problemas para absorber en la última licitación de Lebac y Nobac más de $ 1.300 millones. Un informe de Raymond James que se conoció a principios de esta semana lanzó una recomendación de compra para el sector. «Después de haber caído un 37% desde los niveles de enero, los bancos argentinos reflejan un 60% de descuento en relación con otras entidades latinoamericanas y un 45% por debajo del promedio de los bancos que operan en los mercados fronterizos». El informe es especialmente favorable para Banco Macro, fijándole un precio objetivo de u$s 23, es decir que la apreciación podría superar el 50%.
Luego de las estrepitosas caídas de las últimas semanas, los «bolseros» locales buscan oportunidades entre las acciones más golpeadas. La selección no es fácil, porque además nadie puede asegurar que ya se encontró el piso. Entre las acciones favoritas se encuentran Tenaris (una empresa con menos exposición local), Molinos y Telecom, mientras que los bancos se ubican en un segundo pelotón. YPF también aparece entre las más observadas, ante la devolución de áreas por parte de las provincias y la expectativa de que en el futuro vuelva a repartir dividendos. «Si el Gobierno quiere aprovechar las utilidades de YPF, la única manera es que vuelva a repartir dividendos, ya que el Estado pasaría a cobrar como accionista», señalaba ayer un agente de Bolsa. Pero en el corto plazo, el escenario continúa incierto. El caso de Edenor es muy particular, luego de la recuperación de más del 40% que tuvo esta semana desde el piso. No está claro aún qué es lo que quiere hacer el Gobierno, ya que el Ministerio de Planificación se encuentra evaluando la situación económico-financiera de la compañía. Si bien todo apunta a una reestatización, en la Casa Rosada saben que esto podría tener un fuerte impacto político, que les daría la razón a aquellos que hablan de un regreso masivo del Estado al control de compañías de servicios públicos. «Antes que Edenor, prefiero toda la vida comprar cupón PBI. Tiene también bastante incertidumbre, pero al menos hay un pago fuerte asegurado en diciembre», razonaba el mismo agente.
Hay un trabajo de pinzas del Gobierno en materia cambiaria. Esta semana no sólo se endureció el cerrojo para la compra de dólares en el mercado formal (cada vez se vuelve más difícil acceder tanto para individuos como para empresas), sino que además se intensificaron los controles sobre la operatoria del dólar paralelo. La preocupación ahora es que no se siga agrandando la brecha entre ambos tipos de cambio. Por ahora esa diferencia es del 15%, pero podría aumentar si no se revierte el flujo negativo de capitales. En Venezuela, luego de cinco años de controles estrictos de compra de divisas, esa brecha ya es del 100%.


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