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Lo que se dice en las mesas
¿Qué está pasando con los depósitos en dólares, un tema tan caro para el BCRA? Consultados banqueros con gran cantidad de sucursales, manifestaron que el ritmo de salidas de los depósitos disminuyó, pero siguen saliendo. Por ello, mirar las reservas del BCRA diariamente es el deporte preferido de los analistas locales. Allí se muestran las variaciones que en gran parte se deben a los retiros de dólares o, del otro lado del mostrador, a las compras de dólares del BCRA en el mercado cambiario ante las liquidaciones de exportadores. Llaman la atención las personas que desconfían del dato del BCRA, y más que nada, por el cargo que ejercen en empresas. Lo concreto es que la información del BCRA no es cuestionable en este sentido, más allá de que pueda haber algún préstamo del Banco Internacional de Pagos en el medio, inflando, pero en menor medida, los números.
Muy consultado como siempre en épocas de crisis está el «talibán». Este influyente economista, también inversor, opina contra toda la corriente que la caída de la actividad económica está llegando a su piso. Destaca, por ejemplo, el boom del crédito al consumo y el informe de balanza comercial dado a conocer ayer (y lo que permite anticipar de ello la recaudación impositiva). Pero como no se cansa de repetir, recalca que la Argentina es «high beta», lo que, traducido al mundo terrenal, significa que los papeles de la Argentina potencian, para arriba o para abajo, los movimientos de Wall Street. Lo que resulta interesante, o bien para una terapia financiera, es el hecho de que la Argentina rinda casi un 20% en dólares (el Boden 2015, por ejemplo, que paga su amortización final un mes antes de las elecciones presidenciales), pero que en paralelo tenga tan escasas necesidades de financiamiento. «Es como San Lorenzo», graficó un reconocido banquero azulgrana, y agregó: «No merece estar peleando el descenso, pero está en el último puesto». Si uno mira -ya dejando lamentos «cuervos» de lado- los pagos de deuda que necesita el país, se da cuenta de que el país necesita urgentemente un gerente de marketing. En 2013 sólo hacen falta 2.500 millones de dólares, en 2014, u$s 2.400 millones (ese año no hay amortizaciones de capital) y en 2015, u$s 7.000 millones. Todo, claro, tomando en consideración que el Gobierno no pagará el cupón del PBI al crecer menos del 3,25% la economía.
¿Y por Venezuela cómo andamos? Recuérdese que un selecto grupo de inversores locales, audaces por cierto, apuesta a los papeles bolivarianos, especialmente a los de PDVSA. Ayer se conoció informe de Moodys en el que advirtió sobre el rápido aumento del gasto público y el crecimiento de la deuda de Venezuela. Pero a pesar de este análisis, mantuvo la perspectiva «estable» de la nota de la deuda soberana de Venezuela, actualmente establecida en «B2». Según Moodys, Venezuela goza de una «estructura de deuda favorable» y el nivel de endeudamiento del Gobierno sigue siendo «moderado». Un alivio para los audaces.
Una nueva opinión valiosa sobre el mercado financiero surgió de Azul Profundo; nada que ver con el dólar «blue», sino que se trata del restorán ubicado en Libertador y Esmeralda. Desde allí, el operador bautizado como el «Maïtre» (maestro en francés) dio su valiosa visión financiera. «Viendo cómo están actuando los diferentes organismos europeos y el norteamericano conjuntamente, se tendrían que ir monitoreando papeles ligados al petróleo; en el ámbito local las preferidas serían APBR y TS; y también en acciones con fuerte presencia en financiamiento: en EE.UU. serían BAC y JPM, y en la Argentina, BMA y GGAL; el price-earning está en valores de 3 a 4 años en lo que refiere a las argentinas y son atractivas dado que se cree que el consumo seguirá por un tiempo más y que las cuotas sin interés estarían aportando gran parte de las futuras ganancias». Un maestro. Volviendo a temas bolivarianos, un papel atractivo es el PDVSA 2037. Según el «talibán», tiene una alta «convexidad», lo que, traducido al español, significa que su precio varía demasiado ante cambios en su rendimiento. No apto para estresados.
Los derrumbes del mercado no afectan al «oso» porque, en definitiva, viene pregonando desde hace varios meses el caos europeo. Este ejecutivo de banca privada que se camufla bajo ese seudónimo envió por correo electrónico su informe en el que reparte críticas por doquier. Fiel a su currículum vitae en lo financiero, recomienda prudencia. Esto señala el «oso»: «1) Grecia es historia, y nada pasó. Les pregunto qué ha cambiado desde el 2 de junio hasta la fecha para que todo subiera nuevamente. Si la respuesta es nada, están en lo correcto; entonces ¿por qué los mercados en general están mejor? La respuesta es muy simple; al igual que viene sucediendo los últimos tres años, en que la crisis, lejos de mejorar, sigue empeorando, los políticos reaccionan en forma tardía y mal, y siempre con la misma solución... más liquidez; 2) eso sí, cada vez que un país recibe ayuda, como en este caso España y posiblemente Italia (hablan ya de un paquete de 1 trillón de euros), deben aceptar condiciones de ajuste y seguramente resignar su soberanía fiscal y algunos detalles más en letra chica; 3) por ahora, los bancos centrales del mundo creen que ésta es la mejor manera de manejar esta crisis durante los próximos 10 años (siendo optimistas); en lugar de provocar una reducción de deuda, donde se limpiarían los libros y empezaríamos con un escenario más optimista, ellos han decidido aplicar la técnica japonesa, es decir, 20 años de crecimiento paupérrimo, pero sin caída vertiginosa; 4) a mi entender, es peligroso, ya que el mundo de a poco se va frenando desde Europa hasta EE.UU. pasando por los BRICS, y como muestra tenemos los números de inflación de la semana pasada y las proyecciones que dio Mr. Bernanke (baja inflación y mayor desempleo); 5) por el lado de las inversiones, sigo sosteniendo que estamos en un mercado de trading y estamos cerca del techo en cuanto a la Bolsa norteamericana; por eso sería muy precavido y viendo lo que ha sucedido con el índice de volatilidad que ha caído un 40% en una semana volviendo a mínimos previos a la votación en Grecia y Francia, quizás sea buena idea ir comprando de a poco el VXX o el UVXY; 6) en cuanto a los bonos, aquellos que compraron Grecia pueden esperar unos días e ir tomando su ganancia, y aguardar que se agiten las aguas nuevamente; 7) por el lado de la renta fija en la Argentina en particular, si bien los precios están de remate, creo que tendría mucho cuidado en qué comprar ya que eventualmente, en un futuro no muy lejano, si el peso se devaluara un 50% (es decir, de 4,5 a 6,75 el oficial), a muchos de los emisores se les va a complicar juntarlos para cancelar sus deudas; pero sí me gustan los soberanos, como el Boden 15 con cupón del 7% a u$s 76, que da un rendimiento del 18% (no me gustan los provinciales a menos que tengan regalías petroleras), y la diferencia es que si hay una devaluación, más de la mitad de la deuda está en pesos y con la soja arriba de 500 dólares, al país le siguen entrando muchos dólares, se licúa su deuda y disminuyen sus gastos (motivo por el cual aún no entiendo por qué no lo hacen); de cualquier manera esperaría unos meses para comprar, ya que el escenario político puede agudizar aún más la baja; 8) por último, me despido recomendándoles dos cosas de Brasil: una acción, en este caso Petrobras (PBR), que cerró en 20,50; más allá de lo que digan los analistas (que en su mayoría la recomiendan), en enero de este año valía 32 dólares; creo que independientemente de lo que anunció Dilma, el papel ha sido castigado en exceso y es una muy buena oportunidad, ya que no estaba en este precio desde la crisis de 2008; seguramente si Slim pudiera elegir, compraría PBR en lugar de YPF; lo otro que recomiendo son los bonos del Banco Cruzeiro de Brasil 13, 14, 15 y el 16; el 20 es la oveja negra, ya que es subordinado; 9) la historia es repetida: hace tres semanas descubrieron fraude en los balances de este banco, el Gobierno lo interviene para auditar y buscar un comprador; ya sucedió con el Banco Panamericano en diciembre de 2010; de no ser así, va a liquidación, pero, aun en ese caso, los bonos que recomendé que valen 51 deberían tener un recupero del 70% al 80%, y si se concreta la venta, como será un banco más grande y con mejor calificación, valdrán más de 100". «Vox dei» en lo financiero.


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