Lo que se dice en las mesas

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• ¡Sujétense los cinturones! ¿Pasaje de ida para Nico? • Un setiembre sin Jornadas. No convence el BCRA. • Para Wall Street hace falta ajuste ya. • La mayor bancarrota bancaria llega a las tablas.

Lo único que se preguntan los inversores es ¿quién está a cargo de este quilombo? Ya no se trata de "el estadista versus el político", porque a las puertas de la crisis que enfrenta el país no sólo se requiere de huevos, liderazgo, espíritu de sacrificio y desinterés, sino expertise fino y coraje, o sea huevos con inteligencia. Pero más que nada convencimiento de querer "cambiar" para sacar al país adelante. El dólar es solo un termómetro de la fiebre de desconfianza interna, pero el riesgo-país es el semáforo del cataclismo. No son momentos para embromar. Ni para egoístas. La campaña puede esperar, porque de lo contrario Dios sabrá. No se sale con un piloto de tormentas sino con una tripulación entera y un amplio apoyo político. Si no, no entienden en dónde estamos. Nico vuelve a Washington y prometió anunciar el lunes todo el paquete completo: ayuda y condicionantes (ajustes). ¿Le habrán sacado pasaje de ida, por las dudas? Con un dólar por encima de los $40 la usina de rumores, trascendidos, especulaciones y danza de cambios y nombres está a la orden del día. Mucho ruido, poco contenido. Mientras se suceden las internas y los grupos de poder operan a diestra y siniestra, la población se pregunta también ¿dónde está el piloto?

Se viene setiembre y el mercado se quedará sin las tradicionales Jornadas Monetarias y Cambiarias del BCRA. Se lo extrañará a Fede. Ya algunos bromeaban que sólo serán ¡Cambiarias! Al respecto, ayer tras el Council of the Americas un grupo de financistas compartió un breve lunch con sus celulares online con sus respectivas mesas y al unísono clamaron por el accionar del BCRA, que no se entiende. "Una cosa es operar en una mesa contra el BCRA y otra es estar a cargo del BCRA y enfrentar a todos los indios", explicaba un comensal. Ninguno de los presentes confiaba en que la tasa fuera el dique de contención. La única salida ahora es sacar todos los pesos que sobran, cueste lo que cueste. La tasa de interés es otra historia. Cada maestro con su librito, pero los sobrevivientes de los '80 recomiendan pegar fuerte, sino el dólar no afloja. Por eso aconsejan que urge la defensa de un nivel del peso. Parece que la vara con la que se iba a medir el éxito de la gestión de Macri, o sea el nivel de pobreza (ni hablar de pobreza 0, que es ciencia ficción) deberá ser recalibrada. Todo un despropósito.

Hablando del BCRA, en Wall Street tomaron distancia de la suba de la tasa y de los encajes. Para los analistas de los principales bancos de inversión el elevado nivel de angustia que se percibe en el mercado requiere de una respuesta política audaz. Reconocen que la lucha para defender el peso es una batalla que el BCRA no puede ganar solo. Para mejorar el sentimiento del mercado quieren ver una respuesta fiscal clara y decisiva. Si bien consideran que la Argentina es fiscalmente solvente si no se aborda a tiempo la severa crisis de liquidez podría afectar la solvencia. En general, en lugar de buscar más fondos (FMI y otros) para abordar los macro problemas/desequilibrios centrales, creen que una mejor estrategia sería, junto con los pasos para asegurar más fondos, adoptar políticas para reducir más rápidamente el tamaño del problema. Recibir anticipadamente los desembolsos del FMI es un paso en la dirección correcta, no está claro que será suficiente como para restablecer el sentimiento del mercado y estabilizar los mercados. El Gobierno debería considerar un shock de ajuste fiscal (reducción rápida de las necesidades de financiamiento fiscal) como el antídoto para la desconfianza del mercado respecto del enfoque gradual. O sea, en lugar de la reducción programada del déficit fiscal primario al 1,3% del PIB en 2019, creen que sería útil redoblar el esfuerzo y comprometerse a un déficit primario cero ya en 2019 y hasta un leve superávit para poder para reducir aún más las necesidades de financiación y cambiar las expectativas. ¡Atención! también se habla de la opción griega al estilo criollo. Siempre y cuando entreguen al alfil. Ampliaremos en las próximas entregas. Si Deus quiser...

En una cena de camaradería financiera, donde la mayoría ahogaba sus penas/pérdidas en el whisky, anoche un legendario financista recién llegado de Europa -¡viajó con el dólar a $28!- intentó animar a sus colegas con un dato artístico: el estreno de la obra de teatro "Lehman Trilogy" días atrás en Madrid. Escrita por el italiano Stefano Massini y montada por Sergio Peris-Mencheta. Comentó que la puesta en escena es impresionante donde seis actores interpretan a 120 personajes durante tres horas. Comienza con el desembarco en Nueva York del emigrante judío alemán Hayed (Henry) Lehman en 1844, seguido por el de sus hermanos Emanuel y Mayer. Hijos de un comerciante de ganado, comienzan con una tienda de telas, pasan a ser proveedores de las grandes plantaciones de algodón de Alabama y, por un golpe del destino, intermediarios entre estas y las industrias del Norte.La historia sigue con su supervivencia a la Guerra de Secesión, su traslado a Nueva York, su conversión en banco, su entrada en el café y el ferrocarril, su expansión a la Bolsa de comercio, primero, y después a la de valores de Wall Street, el apoyo a EE.UU. contra su Alemania natal en la Primera Guerra Mundial. Así va recorriendo la infinidad de negocios y proyectos en los que participaron a lo largo de la historia, desde la financiación de película como King Kong hasta su participación en el Canal de Panamá. Luego la pérdida del control del banco por la familia y, finalmente, su bancarrota. Pero más allá de la leyenda lo que más le gustó fueron las historias personales, la rivalidad con los Goldman Sachs y otros temas. Destacó además que el escenario circular y de dos pisos permite un enorme juego para recrear decenas de lugares y para ofrecer dos o tres acciones simultáneas. Claro que también encontró algunas fallas como que ni se mencionan las últimas décadas de vida de Lehman Brothers o las causas de su caída. De modo que evitaron ocuparse de los yuppies de los 80. Quizás por un tema de tiempo, pero bueno este argentino que logró verla la recomendó, sobre todo a la gente del mercado. La otra falla que destacó, fue que no hay actrices. Claro un comentario cargado de whiskies.

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