El tratado, que abarca solamente el comercio transfronterizo y busca que los criminales y quienes cometen abusos de los derechos humanos no accedan a las armas, deberá ser ratificado por el Senado tras haber recibido duras críticas por parte de la NRA, un grupo que logró frenar la prohibición de armas largas tras la masacre en una escuela primaria de Newtown, en diciembre pasado.
De acuerdo con la asociación, influyente entre los congresistas republicanos, el acuerdo mina los derechos constitucionales en Estados Unidos pues la Segunda Enmienda consagra el derecho a la tenencia de armas en el país. "Seguiremos trabajando con el Senado para que se oponga a la ratificación del tratado", anunció el director ejecutivo del Instituto para la Acción Legislativa de la NRA, Chris Cox.
Kerry firmó el documento -que ya fue aceptado por 107 países, siendo la Argentina el primero en firmarlo- en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas y afirmó que "no reduce la libertad de nadie". "De hecho, reconoce la libertad tanto de las personas como de los Estados de obtener, poseer y usar armas para propósitos legítimos", dijo. "Nunca pensaríamos en apoyar un tratado que fuera inconsistente con los derechos de los estadounidenses", agregó.
"No hay manera posible de que obtenga los votos" necesarios, advirtió por su parte el senador republicano Jim Inhofe, quien asimiló la situación a las promesas sobre cambio climático en la cumbre de la ONU en Copenhague en 2009. "Está haciendo teatro", insistió.
Para Shalil Shetty, secretario general de Amnistía Internacional (AI), la firma por parte de Estados Unidos es un gran "hito" para poner fin "al flujo de armas que alimentan las atrocidades" en el mundo. El país es responsable de un 30% de ese mercado, estimado en unos 80.000 millones de dólares anuales.
| Agencias Reuters, AFP y EFE |


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