7 de septiembre 2009 - 00:00

Londres rechaza inmigrantes calificados

Con el pico de la crisis internacional, a comienzos de año se produjeron manifestaciones en contra de inmigrantes europeos en el sur de Inglaterra.
Con el pico de la crisis internacional, a comienzos de año se produjeron manifestaciones en contra de inmigrantes europeos en el sur de Inglaterra.
 Londres - El Gobierno de Gran Bretaña impondrá severas restricciones a trabajadores altamente calificados que provengan desde fuera de la Unión Europea que quieran acceder a empleos en el país, debido al temor creciente por el impacto que la recesión está teniendo en actitudes de los británicos hacia la inmigración. Organismos de defensa de los derechos humanos advirtieron que las medidas incrementarán el sentimiento antiinmigratorio.

El ministro del Interior británico, Alan Johnson, anunciará hoy las medidas que obligarán a las firmas y empresas a publicitar durante un mes los puestos de trabajo vacantes en oficinas de empleo británicas (jobcenters), antes de permitir que se contraten personas que no provengan de la Unión Europea.

Además, se duplicará a un año el período de calificación para trabajadores altamente capacitados empleados por compañías multinacionales que quieran transferirlos a Gran Bretaña.

Las medidas fueron recomendadas por el Comité de Consejo Inmigratorio (MAC por su sigla en inglés), que asesora al Gobierno sobre restricciones para controlar la inmigración.

Fuentes del Ministerio del Interior informaron que los nuevos planes «se asegurarán que los trabajadores británicos no sólo estén adelante en la fila para buscar empleos, sino que tengan más tiempo para buscar trabajo». Previamente, los empleos debían ser publicitados durante dos semanas en Gran Bretaña, antes de publicarse en el extranjero.

La decisión fue tomada tras una serie de protestas en centrales eléctricas por la contratación de trabajadores extranjeros en lugar de británicos, y a seis meses de la vigencia de un impuesto para inmigrantes y estudiantes extracomunitarios destinado a pagar por los servicios públicos de municipalidades que deben hacer frente al alto índice de inmigración en el país.

Advertencias

Varias alcaldías británicas habían advertido que la llegada de inmigrantes puso presión en los servicios públicos, principalmente en la Educación, Salud y Seguridad. Sin embargo, los críticos sostienen que las medidas generarán un sentimiento antiinmigratorio de xenofobia y racismo en el país.

A medida que aumenta el índice de desempleo y cae el número de vacantes de trabajo, los expertos temen que los inmigrantes puedan ser blanco de tensiones raciales.

El ex ministro laborista Frank Field, que preside una comisión parlamentaria bicameral sobre inmigración, subrayó que la mayoría de los británicos «quiere menos inmigrantes en el país». «La gran mayoría de los votantes, incluidos los nuevos ciudadanos, quiere restricciones», afirmó el parlamentario.

El año pasado, el Ministerio del Interior introdujo un nuevo sistema de puntuación sobre la base de experiencia laboral, salario y educación para inmigrantes extracomunitarios, que limitó de forma estricta el número de extranjeros no calificados.

Limitaciones

Para el opositor Partido Conservador, la única forma de resolver el problema de la inmigración en Gran Bretaña es limitar esa cifra de forma anual, en cuotas específicas de extranjeros, una iniciativa que, según considera el Laborismo, dañará la economía.

Según la Cámara de los Lores, el Gobierno debería poner incluso más restricciones para el ingreso de inmigrantes al país, al indicar que existe poca evidencia de que el aumento inmigratorio mejora la economía.

Sin embargo, la Comisión de Equidad y Derechos Humanos indicó en un informe reciente que la inmigración fue muy beneficiosa para la economía británica. «Aunque los inmigrantes fueron blanco de hostilidades, muchos de nosotros hemos aprovechado del crecimiento económico y de los altos estándares de vida en el país, que fueron posibles sólo gracias a la disponibilidad de mano de obra barata de la inmigración», destacó el director de la comisión, Trevor Phillips.

Alrededor de 350.000 estudiantes y 125.000 inmigrantes «económicos» y sus familias, que no pertenecen a la UE, se trasladaron a Gran Bretaña en 2007, según la Oficina Nacional de Estadísticas. Ese organismo también subrayó que la población en el Reino Unido aumentará de 10 a 70 millones de personas en los próximos 20 años, principalmente por el flujo inmigratorio.

Agencia ANSA

Dejá tu comentario