foto de familia. La tradicional imagen de todos los presentes tuvo que ser dividida por el elevado número de asistentes, cuyo centro pasó por la gran cantidad de jueces de Comodoro Py presentes en La Plata.
La tradicional "foto de familia" no la tuvo entre los retratados, pero la principal protagonista del cónclave de los principales jueces del país fue la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal. Hacia su terruño se trasladaron en caravana decenas de magistrados de los distintos fueros y provincias para participar de la inauguración de la VII Conferencia Nacional de Jueces que se realizó en La Plata, con la apertura a cargo de la mandataria que habló frente a medio millar de jueces, marcando un hito en este tipo de eventos que quedaban a cargo solo del presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti. Vidal los exhortó a que contribuyeran para que "se cumplan las penas privativas de la libertad" y se valió de ese púlpito para capitalizar que su administración encaró cambios "difíciles", por lo que no va a "retroceder". Picante, Lorenzetti sacó la pelota de su arco: "Gran parte de la demanda social va a la Justicia, pero el Poder Judicial no gobierna", replicó, a su turno. Vidal no lo escuchó. Había partido apenas terminó su speech.
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Como informó Ámbito Financiero, los magistrados de todo el país se dieron cita en Buenos Aires para llevar adelante el séptimo encuentro para discutir diversas problemáticas como narcotráfico, juicios de lesa humanidad, corrupción y federalismo. Ese cónclave, que culminará hoy en el Palacio de Justicia con la presentación de un observatorio "en tiempo real" de casos de corrupción, congregó a los jueces más poderosos del país, divisibles en dos grupos: los de las provincias y los de Comodoro Py. La única interrupción de los paneles se dio al comienzo cuando para el acto, el escenario se trasladó hacia el teatro Coliseo Podestá de La Plata.
En el estrado se ubicó Lorenzetti, quien rodeó a Vidal con Elena Highton de Nolasco, Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti (Juan Carlos Maqueda no participó). Al costado de los supremos se ubicaron de un lado el ministro de Justicia, Germán Garavano (que viene de una semana difícil por el naufragio de la Ley de Reforma del Ministerio Público Fiscal), y la titular de la cartera de Seguridad, Patricia Bullrich. Gustavo Ferrari y los titulares de las agrupaciones organizadoras, como la poderosa Asociación de Magistrados, completaron la mesa extendida sobre el escenario. En primera fila, los observaba Alejandra Gils Carbó, la procuradora General que tras haber salido airosa del embate del oficialismo recibió saludos cordiales de los presentes, incluidos los de Vidal. Con Garavano, que pidió por enésima vez su alejamiento, ni se cruzaron.
Apenas llegó, Vidal fue el centro de atención entre las mujeres juezas que se sacaron una foto. Dio su discurso y pidió a los magistrados "compromiso", elogió su reforma al Servicio Penitenciario Bonaerense y deslizó la posible intervención civil externa a las calificaciones a los detenidos en el SPB. Terminó de hablar, pidió disculpas y se fue. La escucharon 9 de los 12 jueces federales de primera instancia como Claudio Bonadio, Ariel Lijo, Daniel Rafecas, Rodolfo Canicoba Corral, Sebastián Casanello, y Luis Rodríguez. Pero también estuvo la Cámara Federal en pleno con Martín Irurzun, Eduardo Farah, Jorge Ballestero y Eduardo Freiler, bajo fuego por parte de Cambiemos, que busca desplazarlo. Representantes de Casación se entremezclaron, y las divisiones entre Justicia Legítima y el resto de los sectores tradicionales fueron invisibles en la distribución de butacas.
El concepto de "Política de Estado" fue lo más repetido por Lorenzetti, quien anunció una autocrítica del Poder Judicial por issues pendientes frente a la sociedad, que fue seguida de ponderaciones acerca de las iniciativas que la Corte llevó adelante en la última década para afianzar determinados valores democráticos y de derechos. Por eso, exhortó a un "Nunca Más", haciendo énfasis en combatir la corrupción con transparencia. "La corrupción existe cuando hay oscuridad", resumió. "Los poderes judiciales no pueden solucionar todos los problemas ni deben. Porque no es función del Poder Judicial gobernar", dijo al remarcar la necesidad de cubrir vacantes de jueces y de pedir más recursos para un correcto funcionamiento de la Justicia. "¿Hasta qué punto interesa realmente que haya independencia de los poderes judiciales? Esto que todos declaramos y que nadie cuestiona, en la práctica es algo que hay que pensar con seriedad", subrayó, tomando como ejemplo a Brasil y su sistema de jueces, que ha sido protagonista de la vida política del país vecino en los últimos meses en la destitución de Dilma Rouseff.
El cónclave culminará hoy al mediodía con las conclusiones del encuentro y la presentación del monitoreo sobre corrupción.
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