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Lorenzetti en alza: también logró apoyo de junta de cortes
Gustavo Hornos, Elena Highton de Nolasco
La Junta Federal de Cortes y Tribunales Superiores (Jufejus) envió el pasado viernes una nota a Lorenzetti en la cual le reconocieron su "férrea defensa de la independencia judicial y su inquebrantable compromiso con las instituciones de la República". La firmó Luis Francisco Lozano, titular de esta entidad e integrante de la Corte porteña.
Los integrantes de las cortes provinciales estuvieron con Lorenzetti en su último encuentro plenario en Santa Fe. Allí la reforma judicial dominó las conversaciones. El ministro recibió múltiples guiños a pesar de que se trataba de un escenario más frío: a estos jueces, regidos por las constituciones provinciales, la reforma no los afecta.
Como en un complejo juego de ajedrez, la Corte ha logrado mover sus piezas sin emitir opinión sobre la reforma judicial para evitar cualquier intento de recusación cuando la puja pase a los tribunales. El mutismo de los jueces es la antítesis de las manifestaciones adversas de agrupaciones de jueces, camaristas, abogados y empleados, quienes ya anticipan una batería de presentaciones una vez que las reformas queden efectivizadas en el Boletín Oficial.
Durante el fin de semana, el jefe de los camaristas, Gustavo Hornos, también recibió diversos apoyos desde distintos puntos del país. El titular de la Casación Penal había sido el encargado de despejar dudas en un plenario de su propia Cámara por la nota que Lorenzetti remitió al Congreso y que fue el comienzo del cambio en el proyecto que retiraba a la Corte las facultades de superintendencia.
Estos contactos fueron menos formales, pero más jugosos en términos de detalle sobre la versión de la nota que recibió Julián Domínguez. Se entendió mejor, por ejemplo, la urgencia que motivó el envío de la carta. Cuando Lorenzetti le explicó a Hornos, en el cuarto piso del Palacio de Tribunales, las complicaciones administrativas que implicaba la intervención del Consejo en las cuentas del Poder Judicial, éste se mostró de acuerdo con el justice. "En el despacho de al lado está esperando Elena Highton de Nolasco para firmar la nota. No podemos perder más tiempo", apuró el ministro a su interlocutor, quien no dudó al momento de prestar la firma.
Una jugada riesgosa que desató reproches al comienzo en algunos camaristas, por la falta de consenso, pero que generó satisfacción con el resultado. Para los principales camaristas federales del país, el fin justificó los medios.
Se mencionaron, con mayor preocupación, otros detalles referidos a la Corte. Los camaristas del interior escuchan desde el pasado miércoles comentarios inquietantes sobre la continuidad de los ministros de la Corte, quienes, ante distintas consultas, no descartan una renuncia en bloque al tribunal en caso de que el Gobierno eleve la temperatura de la discusión. Ya lo dijo Lorenzetti en su último encuentro con los camaristas: "Defenderé la Constitución y, si no lo puedo hacer, me voy". Comentario que en esa ocasión, hace tres semanas, no motivó la atención necesaria.
El apoyo no sólo es externo al máximo tribunal. En los últimos diez días Lorenzetti ha logrado unificar bajo su criterio al pleno de la Corte. Así lo han podido constatar diversos interlocutores del oficialismo que desfilaron por la calle Talcahuano y se retiraron con una premisa contundente: la reforma del Consejo (puntualmente, la elección popular de los representantes estamentales del cuerpo colegiado) y el límite a las medidas cautelares no superarán el filtro de constitucionalidad con el cual la Corte analizará las demandas que se efectúen contra estas reformas.
El acuerdo de ministros de mañana comenzará a evidenciar una transición en la agenda de la Corte. La puja judicial entre el Gobierno y el Grupo Clarín por la ley de medios será reemplazada en las conversaciones por la reforma y no se descarta que este fallo termine demorándose más de lo previsto.


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