15 de agosto 2012 - 00:00

Lorenzetti: ‘‘Esto no tiene nada que ver con la pesificación’’

Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco, Amado Boudou y Aída Kemelmajer de Carlucci, ayer en el Salón Azul del Senado donde comenzó a sesionar la Bicameral de unificación de códigos.
Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco, Amado Boudou y Aída Kemelmajer de Carlucci, ayer en el Salón Azul del Senado donde comenzó a sesionar la Bicameral de unificación de códigos.
No hubo cruces ayer entre oficialismo, la oposición y los invitados de la Corte Suprema en el primer día de deliberaciones de la Comisión Bicameral que analiza la reforma y unificación de los códigos Civil y Comercial. Y esto fue así porque en los puntos álgidos del proyecto Ricardo Lorenzetti eligió no cuestionar las modificaciones que introdujo la Casa Rosada al anteproyecto de reforma que él había elaborado junto a Elena High-ton de Nolasco y Aída Kemelmajer de Carlucci, presentes también en el Salón Azul del Senado.

La oposición llegó a esa reunión con la idea de forzar una definición de los tres juristas sobre los cambios que Cristina de Kirchner introdujo en el proyecto original, sobre todo en los artículos que ahora habilitarán la cancelación en pesos de contratos entre particulares celebrados en dólares, cuando los tres habían mantenido la bimonetariedad que hoy rige, en la introducción de la responsabilidad civil por actos del Estado dentro del nuevo Código o la exclusión de la class action que la Corte había decidido incorporar a la reforma.

Poco avanzó ayer Lorenzetti en ese camino como no sea justificar en cada uno de esos casos, como se preveía, que el Gobierno tomó otro camino legislativo para esos temas que la Corte respeta.

Ese equilibrio se explicó en la idea lanzada por Cristina de Kirchner en reuniones conjuntas de avanzar más tarde en algunos de esos puntos mediante leyes aparte.

Sin duda, el punto más conflictivo en el debate en el Congreso es la reforma que se consagra en los artículos 765 y 766 con relación a la moneda en que pueden celebrarse y cancelarse los contratos entre particulares.

Razonable

Lorenzetti explicó ayer sobre ese tema que parece «razonable contratar en pesos» y aclaró que los cambios «no tienen nada que ver con la pesificación».

Con un mínimo análisis de la reforma queda claro que ese cambio no afecta cuentas bancarias, pago de bonos y que en el caso de los contratos entre particulares, la posibilidad de pagar en pesos obligaciones firmada en dólares operará sólo para los celebrados a partir de que entre en vigencia la unificación de los códigos.

Lorenzetti abundó en todos esos temas reconociendo, de todas formas, que quedará habilitada la opción de salir en pesos de una deuda entre particulares pactada en dólares. En el fondo el problema es otro: se agrega alguna dificultad para los contratantes que pretendan garantizarse una obligación en moneda dura, algo importante en un país que supera con creces el 20% de inflación anual.

El ministro explicó que «uno puede pactar en moneda extranjera, no está prohibido, pero el deudor puede liberarse pagando el equivalente en moneda nacional». En ese caso, la opción dependerá no ya del derecho, sino de la economía: está claro que alguien que pueda librarse de una deuda cancelando en pesos al cambio oficial (único que existe legalmente en el país) lo hará por esa vía y no utilizando billetes verdes tan difíciles de conseguir.

«Esto significa que uno puede pactar contratos en monedas extranjeras, no está prohibido como en el régimen de Brasil, pero el deudor tendrá la posibilidad de liberarse pagando el equivalente en moneda nacional», agregó el ministro de la Corte.

Por las dudas, Lorenzetti recordó: «En el régimen de depósitos financieros, si se contrata en moneda extranjera, hay que devolver en moneda extranjera», dijo en relación con el artículo 1390, y explicó: «En cuanto al régimen bancario, que obliga a devolver en la moneda original el depósito, no es incompatible con los otros dos artículos».

Y hasta explicó la intención de la Corte en ese artículo: «Es una manera de dar confianza y seguridad jurídica al sistema financiero y esto quedó, el Poder Ejecutivo no lo consideró incompatible, y nada indica que así lo sea».

Sin polémica

Por lo tanto, dio un cierre al tema dejando claro que no polemizará con el Gobierno por haberles modificado esos artículos. «Lo que planteó el Ejecutivo nos parece una opción razonable. No tiene nada que ver con la pesificación».

La reunión de la Comisión Bicameral arrancó después de una reunión en el despacho de Amado Boudou donde el vicepresidente le dio la bienvenida a Lorenzetti, Highton de Nolasco y Kemelmajer de Carlucci, junto a Miguel Pichetto, Julián Domínguez y Aníbal Fernández.

Allí acordaron el mecanismo para iniciar los debates. En realidad, no estaba previsto que Boudou participara de la Bicameral, pero en el momento de la despedida Domínguez y Pichetto le pidieron que encabezara la sesión. Así Boudou terminó abriendo la primera reunión de la Bicameral: ésta es «una política de Estado orientada a mejorar las condiciones en las cuales está funcionando todo el sistema jurídico», dijo; «esta nueva pieza de ordenamiento jurídico va a ser fundamental para seguir avanzando en el país en términos de la calidad de vida de todos los argentinos».

En la explicación del proyecto, Lorenzetti avanzó en otros temas: «Hay un cambio muy importante en favor de la libertad de todas las personas, se establecen normas protectoras del ciudadano y se introduce, por ejemplo, la figura del consumidor en el código con toda una categoría de derechos importantes», dijo.

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