28 de abril 2009 - 00:00

Los Arqueros en el ojo de la tormenta

Daniel Vega sufre el gol en el clásico ante Boca. Es de los pocos que hoy provocan más elogios que críticas de parte de propios y extraños.
Daniel Vega sufre el gol en el clásico ante Boca. Es de los pocos que hoy provocan más elogios que críticas de parte de propios y extraños.
Más que nunca están expuestos y casi indefensos. Los arqueros son considerados por muchos los culpables semana a semana de goles insólitos. El domingo le tocó al bueno de Sebastián Torrico, de Argentinos Juniors; en el minuto final se le escurrió de las manos un remate de Rolfi Montenegro de zurda que carecía de potencia y terminó siendo empate.

El sábado, Germán Caffa también había sido cómplice en el único gol que marcó Estudiantes ante Newell's, ya que no pudo controlar un remate débil y sin peligro de Rodrigo Braña desde 25 metros.

Los arqueros se quejan de la falta de resistencia al viento de las pelotas; dicen que se les mueve en el aire y que los piques no siempre son lógicos.

Lo cierto es que más allá de los errores de los arqueros, el promedio de gol no se ha incrementado significativamente (por ahora la media es de 27 por fecha), mientras en los dos últimos torneos osciló entre 25 y 26. Por ejemplo, Racing ha mantenido su valla invicta por cinco fechas con un Pablo Migliore al que parecen no perjudicarlo ni los piques, ni la falta de peso de las pelotas. Por el contrario, está pasando su mejor momento en Primera.

En River, Néstor Gorosito ya cambió tres veces de arquero (Ojeda, Barbosa y Vega), disconforme con sus actuaciones. En Boca, Roberto Abbondanzieri es blanco de críticas constantes por sus performances y algunos goles en los que le faltó reacción, cuando había venido como el hombre experimentado que iba a asegurar el arco xeneize.

Lo mismo pasa en la mayoría de los equipos, por lo que no es una casualidad, ni una mala camada de arqueros, y las razones hay que buscarlas por otro lado.

Los que han subido notoriamente son los goles de tiro libre; en este torneo ya se han convertido 15 por esa vía, mientras en el Clausura 2008 hubo 11 en todo el torneo y en el Apertura 2008, 20, es decir uno por fecha. En esto tiene mucho que ver el uso del aerosol, que a pesar de que los árbitros se resisten a usarlo con asiduidad, hace que la barrera se coloque a la distancia correcta y es una ventaja que el ejecutor no tenía.

Lo cierto es que los arqueros están en el ojo de la tormenta y, salvo honrosas excepciones (Migliore en Racing, Assmann en Independiente, Pozo en Colón y Montoya en Vélez), son cuestionadas sus actuaciones. Ellos le echan la culpa a «la pelota envenenada», pero pocos les creen.

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