- ámbito
- Edición Impresa
Los bancos dudan y ven tasas altas
• RECIBIERON CON PESIMISMO EL DATO DE INFLACIÓN OFICIAL
La advertencia de Sturzenegger sobre algunos “signos mixtos” en los precios dejó la sensación de que habrá que esperar algo más para la reactivación.
Pausa. El mercado espera que el presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, mantenga las tasas cercanas al 30% anual al menos hasta agosto.
Las tasas de interés actuales son consistentes con una inflación "core" cercana al 2,2%, bastante más baja de la que reflejan las estadísticas oficiales. Una buena parte del mercado confía en que la inflación va a continuar su sendero bajista. Pero también hay quienes consideran que el BCRA se apuró demasiado al reducir las tasas, presumiblemente presionado por las necesidades de la política y la ansiedad de Alfonso Prat Gay. Hubo jornadas en las que el organismo se mostró notablemente audaz, con recortes de hasta 150 puntos básicos. "Lo preocupante es que haya levantado de nuevo la core, porque eso no sólo te muestra una nueva dinámica de los precios sino que también impacta sobre las expectativas. Hay una barrera que está costando romper", comentaron desde una mesa de dinero a este diario.
Para las próximas semanas, al menos hasta agosto, se espera que el Central mantenga las tasas cercanas al 30% anual. Consideran que, para empezar a reducirlas, la inflación deberá quebrar el piso del 0,5% semanal. Todo indica que Sturzenegger se esforzará por ver algún resultado más antes de efectuar una nueva baja y evitar tropezar con la misma piedra de enero último.
En el sistema financiero también señalan la suba de encajes bancario como una medida oficial que sumó problemas. En los hechos, fue un "parche" que se resolvió para contrarrestar los efectos de una baja de tasas que para el Ejecutivo se hacía necesaria (absorbió $50.000 millones). Pero hizo que los bancos mantuvieran firmes los costos de los préstamos y llevaran hacia abajo el rendimiento de plazos fijos. Los dos fenómenos, juntos, alimentan la inflación: el primero, porque conspira contra la inversión privada y la reactivación; y el segundo, porque da más incentivos para consumir, en un contexto en el que no crece la oferta de bienes.


Dejá tu comentario