23 de julio 2013 - 00:00

Los bancos ya perciben que caen sus ganancias

Mercedes Marcó del Pont
Mercedes Marcó del Pont
No parece ser éste el mejor momento que le toca atravesar al sistema financiero. En los números que ya están definiendo las áreas contables de las entidades, sobre los resultados logrados en el segundo trimestre, los banqueros dicen estar percibiendo un sensible deterioro de la rentabilidad. Están sufriendo, según dicen, tres grandes efectos: la desaceleración de la actividad económica, que hizo más tibia este año la demanda de préstamos al consumo; la fuerte pérdida que se reflejó durante estos últimos meses en los bonos públicos que poseen en cartera; y los mayores pasos que da el Banco Central desde el año pasado sobre la regulación de los préstamos y los servicios que forman parte de su negocio y que reducen sus márgenes de ganancia.

En este contexto, los balances que los bancos privados tienen previsto difundir en agosto reflejarán una sorpresiva caída en las ganancias respecto del período anterior.

Más regulación

Los ejecutivos ya descontaban que, en algún momento, el impacto de la nueva regulación oficial sobre sus propios negocios se hiciera sentir en las hojas de sus estados contables. Pero fueron los títulos públicos, los mismos que poco tiempo atrás los ayudaban a mejorar el color de sus números, los que se convirtieron entre marzo y junio últimos en su lastre más pesado: hubo pérdidas de entre el 7% y el 15% en los precios del Boden 2015, el Bogar 18 y el Bonar VII, que no alcanzaron a ser compensadas por las ganancias obtenidas en la intermediación financiera.

Los negocios se habían complicado desde fines del año pasado por la reducción en los márgenes de rentabilidad que empezaron a sufrir las entidades con la obligación que determinó el BCRA de volcar más de $ 15.000 millones por semestre en préstamos a las empresas. Pero volvieron a quedar afectados cuando, este año, el organismo impuso topes a las comisiones y a las tasas que cobran por tarjetas de crédito. La embestida se prolongó hasta estos días con la medida oficial más reciente sobre la eliminación de algunos cargos y comisiones que cobran los bancos por sus servicios. Una de las prohibiciones que ven más nociva es el impedimento a continuar percibiendo ingresos por los gastos de otorgamiento de los créditos. Por la sola eliminación de este concepto el sistema entero terminaría perdiendo, según estimaciones de las propias entidades, entre $ 125 y $ 150 millones mensuales (lo que supone una pérdida de hasta $ 1.800 millones anuales).

En algunas entidades consideran que la medida podría apurarlas a elevar las tasas de interés nominales que cobran a través de los créditos. Esto porque, hasta antes de la normativa, muchas de ellas optaban por tentar a sus usuarios con la publicación de bajos intereses y el cobro (disimulado) de cargos adicionales dentro del costo financiero total.

Se estima que los bancos del sistema tienen actualmente más de $ 20.000 millones de bonos en cartera. Esto porque, por normativa del Banco Central, sus tenencias no pueden superar el 50% de lo que se llama responsabilidad patrimonial computable (RPC). La RPC es una suma de conceptos que incluye, por ejemplo, el capital social del banco, los ajustes a su patrimonio, las reservas de utilidades, los resultados no asignados y las previsiones por riesgo de incobrabilidad. Las entidades quedan presas, cada trimestre, de las fluctuaciones que registran sus títulos (la decisión de deshacerse de ellos provocaría una baja de precios igualmente nociva).

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