13 de diciembre 2012 - 19:55

Los chicos (países emergentes) crecen... ¿ y la Argentina?

Los chicos (países emergentes)  crecen... ¿ y la Argentina?
El mundo financiero está presenciando cambios que nadie habría imaginado hace diez años. Los países emergentes ya deberían empezar a modificar el nombre que los identifica: sus sólidos números fiscales y de endeudamiento, y el abundante ingreso de divisas que enfrentan hacen que sean envidiados por integrantes del club de países desarrollados, especialmente los de la eurozona.

El último informe del JP Morgan sobre «Perspectivas y Estrategia en 2013 sobre Mercados Emergentes» realizado por la economista Joyce Chang refleja este importante giro. Destaca que en 2012 se consolidó la posición de los títulos de deuda de países emergentes como «activos de clase 'investment grade'», es decir, los más sólidos. Casi podría decirse que son ya refugio ante crisis. Las calificadoras de riesgo vienen mejorando las notas que les asignan a los países de la región, y para 2013 se aguardan 18 subas adicionales en países contra 13 descensos.

El flujo de fondos hacia los mercados emergentes batió otro récord en 2012, al llegar a los u$s 85.000 millones, sobrepasando los u$s 80.000 millones de 2010. Podrá decirse que el auge de los «commodities» cambió el panorama de la región, pero cada vez son más los países que adoptan sólidas políticas económicas, de largo plazo, con inflación, desempleo y crecimiento alineados. Los números fiscales y de comercio exterior se mueven en paralelo.

¿Y la Argentina? Los números de crecimiento van en línea. Los de inflación, no. Los datos fiscales se deterioran, pero sin llegar a zonas de turbulencia. El comercio exterior cae; Moreno lo hizo.

En lo estrictamente financiero, el país sigue liderando cómodamente el ranking de riesgo de los mercados emergentes. Venezuela, el rival más cercano, ha quedado muy lejos ya, a 300 puntos básicos. Más aún, la Argentina ya ha pasado a integrar una categoría inferior a la de emergentes, la de «países de frontera». Las empresas argentinas son las que más sufren este divorcio del país con los emergentes. En el informe del JP Morgan, se destaca que las empresas de mercados emergentes «alcanzaron un importante punto este año, con una oferta de bonos que excederá los u$s 300.000 millones y un stock de deuda que ya excede el u$s 1 billón». Significa esto que las corporaciones «emergentes» ya acceden a créditos en el exterior a bajas tasas. Al hacerlo en el exterior, dejan margen en sus respectivas plazas financieras para que los créditos se puedan otorgar a empresas que no acceden al financiamiento externo. Todos ganan. Y las tasas bajan internamente también. El «vivir con lo nuestro» tiene su costo. Es tan significativo el aumento del mercado corporativo emergente, que ya iguala en tamaño a los «high yields» de Estados Unidos, es decir, los de empresas de altos rendimientos (más riesgosas). Y las calificadoras de riesgo también muestran el «boom» de las empresas emergentes. «Las empresas más confiables (es decir, las que tienen la calificación 'investment grade') representaron el 72% de las emisiones de deuda en 2012, contra el rango de entre el 60 y el 70% observado en los últimos 10 años (excluyendo 2009 por la crisis)», dice JP Morgan en su informe.

Por regiones, Asia lidera el alza corporativa emergente con el 40% del total. Recuérdese que esta región está dominada prácticamente por países «investment grade» en un 76%. Cada vez se lanzan más fondos de inversión dedicados exclusivamente a apuestas en los emergentes, dando una mayor base de interesados en los papeles de esta clase.

América Latina se mueve en función de Brasil en lo que respecta al análisis regional emergente. Como el gigante vecino tiene un crecimiento esperado del 1,4% este año y su PBI representa el 47% del PBI nominal de Latinoamérica, tiró hacia abajo todas las proyecciones. Según estima el JP Morgan, el crecimiento potencial brasileño es del 4%. Aun así, sirve para comparar el «modelo argentino» con lo que sucede con los vecinos. Por ejemplo, Chile se anota con un 5,4% y Perú con un 6% de crecimiento, superando todas las expectativas previas. México se anota en esa envidiable lista, con un 3,9% de alza.

Pero ¿qué puede pasar en 2013? ¿Más de lo mismo? A nivel internacional pareciera que sí. Estados Unidos se anota con perspectivas de crecimiento del 2%, y se alejan en el corto plazo los temores de un «precipicio fiscal» que enfrentaba a republicanos y demócratas» en la lucha por la política impositiva. Por estos motivos la Reserva Federal seguirá dando oxígeno al resto de los mercados con bajas tasas en todo el año próximo como mínimo.

Europa continúa transitando su sendero de penurias, pero ya observando a lo lejos la línea de llegada, cual maratonista que recorre el kilómetro 40 y festeja por adelantado que le restan poco más de 2.100 metros para la meta. Las expectativas están puestas en el segundo trimestre de 2013, para el cual se aguarda que ocurra la tan ansiada salida de la recesión. Aun así, la eurozona crecería «cero» el año próximo comparado con el retroceso del 0,4% este año. No hay mucho para festejar, pero el cambio de tendencia puede traer beneficios políticos ante una sociedad desgastada por los años acumulados de retrocesos, de caídas de empleo y salarios, y de ajustes.

Frente a estos números, que el PBI de países emergentes muestre un crecimiento del 4,9% en 2013 contra el 4,6% de este año suena más que envidiable. Pero de nuevo Asia es la que se lleva los principales laureles, de la mano de China, con un incremento del 8% en su PBI para los próximos 12 meses. Latinoamérica no se quedará atrás, con un alza proyectada por JP Morgan con un 3,8% frente al 2,9% de este año. Es la región emergente que más se recupera.

Con la Argentina dependiente no sólo de Brasil, sino también de China, resulta interesante conocer las perspectivas para el gigante asiático. Tras el cambio político que habitualmente se da en cada década, todo indica que se mantendrá el actual statu quo y los nuevos líderes chinos continuarán con la agenda política explicitada en el 12° plan quinquenal. Las próximas áreas de reformas económicas se focalizarán en la urbanización, innovación y la mejora industrial, la reducción de la desigualdad del ingreso y los desbalances del crecimiento, además de una mayor apertura comercial.

Con este panorama, los «commodities» según el JP Morgan pueden apuntar a tener modestas ganancias en 2013, pero ganancias al fin. Puntualmente la soja tendrá correlación directa con factores climáticos, difíciles de predecir, como siempre sucede. Hay que considerar que las materias primas representan el 50% o más del total de las exportaciones en 14 países de América Latina.

Así es que dentro de este océano en el cual se mueve la Argentina, pueden observarse claras señales a favor que disipan las fantasmas de crisis o «shocks» externos. Los problemas pueden surgir localmente. Y en el corto plazo, la espada está puesta en los juicios que enfrenta la Argentina en los tribunales de Nueva York y que pueden derivar en una suerte de default técnico. Hay una audiencia fijada para el 27 de febrero, pero puede que no haya resolución de la Cámara de Apelaciones de Nueva York sino hasta un mes después como mínimo. Y el Gobierno cuenta con la posibilidad de seguir estirando el tiempo con apelaciones hasta la Corte Suprema norteamericana. El juez Thomas Griesa dejó su marca. Deberá trabajar duro el Gobierno, y especialmente el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, en borrarla.

La marcha de las elecciones legislativas será otro punto para seguir de cerca. Serán una forma de medir la real situación de poder en el país, y si el Gobierno de Cristina de Kirchner mantiene su capacidad de control para los dos últimos años de su mandato. El impacto en los mercados será inmediato. Avizorar que en 2015 habrá un Gobierno pro mercado o no, es la clave. En lo económico, más que en lo financiero, las elecciones jugarán el rol clásico ya observado en la gestión kirchnerista: más aumento del gasto público, más inflación y medidas tendientes a capturar votos, como la suba del mínimo no imponible en Ganancias, aumento de la Asignación Universal por Hijo y otras que se muevan en igual dirección.

También la Argentina libra batallas contra organismos internacionales. Allí es el FMI el que tiene las barajas más fuertes para jugar con las sanciones en estudio por la medición «estilo INDEC» de la inflación y del crecimiento nacional. Dependerá de la habilidad de los funcionarios domésticos para persuadir a los técnicos del organismo en que hay una suerte de saneamiento en marcha para postergar lo máximo posible las medidas contra el país.

En el Banco Mundial y en el BID, las cuestiones pasan directamente por el dinero. Los desembolsos a la Argentina se complican dado que en el directorio de estos organismos hay resistencia de países europeos y del propio Estados Unidos a permitir desembolsos ante los incumplimientos que observa la Argentina en el Club de París, el CIADI (Tribunal del Banco Mundial) y con España, concretamente por la expropiación de las acciones de Repsol en YPF.

Por ello se enfrenta un 2013 más complejo en lo interno que por lo externo. Aun así, en lo estrictamente relacionado con el PBI, mostrará mejoras en comparación con el corriente año. Pero claro, se ingresa en zona de turbulencia política y definiciones económicas.

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