- ámbito
- Edición Impresa
Los chicos (países emergentes) crecen... ¿ y la Argentina?

América Latina se mueve en función de Brasil en lo que respecta al análisis regional emergente. Como el gigante vecino tiene un crecimiento esperado del 1,4% este año y su PBI representa el 47% del PBI nominal de Latinoamérica, tiró hacia abajo todas las proyecciones. Según estima el JP Morgan, el crecimiento potencial brasileño es del 4%. Aun así, sirve para comparar el «modelo argentino» con lo que sucede con los vecinos. Por ejemplo, Chile se anota con un 5,4% y Perú con un 6% de crecimiento, superando todas las expectativas previas. México se anota en esa envidiable lista, con un 3,9% de alza.
Pero ¿qué puede pasar en 2013? ¿Más de lo mismo? A nivel internacional pareciera que sí. Estados Unidos se anota con perspectivas de crecimiento del 2%, y se alejan en el corto plazo los temores de un «precipicio fiscal» que enfrentaba a republicanos y demócratas» en la lucha por la política impositiva. Por estos motivos la Reserva Federal seguirá dando oxígeno al resto de los mercados con bajas tasas en todo el año próximo como mínimo.
Europa continúa transitando su sendero de penurias, pero ya observando a lo lejos la línea de llegada, cual maratonista que recorre el kilómetro 40 y festeja por adelantado que le restan poco más de 2.100 metros para la meta. Las expectativas están puestas en el segundo trimestre de 2013, para el cual se aguarda que ocurra la tan ansiada salida de la recesión. Aun así, la eurozona crecería «cero» el año próximo comparado con el retroceso del 0,4% este año. No hay mucho para festejar, pero el cambio de tendencia puede traer beneficios políticos ante una sociedad desgastada por los años acumulados de retrocesos, de caídas de empleo y salarios, y de ajustes.
Frente a estos números, que el PBI de países emergentes muestre un crecimiento del 4,9% en 2013 contra el 4,6% de este año suena más que envidiable. Pero de nuevo Asia es la que se lleva los principales laureles, de la mano de China, con un incremento del 8% en su PBI para los próximos 12 meses. Latinoamérica no se quedará atrás, con un alza proyectada por JP Morgan con un 3,8% frente al 2,9% de este año. Es la región emergente que más se recupera.
Con la Argentina dependiente no sólo de Brasil, sino también de China, resulta interesante conocer las perspectivas para el gigante asiático. Tras el cambio político que habitualmente se da en cada década, todo indica que se mantendrá el actual statu quo y los nuevos líderes chinos continuarán con la agenda política explicitada en el 12° plan quinquenal. Las próximas áreas de reformas económicas se focalizarán en la urbanización, innovación y la mejora industrial, la reducción de la desigualdad del ingreso y los desbalances del crecimiento, además de una mayor apertura comercial.
Con este panorama, los «commodities» según el JP Morgan pueden apuntar a tener modestas ganancias en 2013, pero ganancias al fin. Puntualmente la soja tendrá correlación directa con factores climáticos, difíciles de predecir, como siempre sucede. Hay que considerar que las materias primas representan el 50% o más del total de las exportaciones en 14 países de América Latina.
Así es que dentro de este océano en el cual se mueve la Argentina, pueden observarse claras señales a favor que disipan las fantasmas de crisis o «shocks» externos. Los problemas pueden surgir localmente. Y en el corto plazo, la espada está puesta en los juicios que enfrenta la Argentina en los tribunales de Nueva York y que pueden derivar en una suerte de default técnico. Hay una audiencia fijada para el 27 de febrero, pero puede que no haya resolución de la Cámara de Apelaciones de Nueva York sino hasta un mes después como mínimo. Y el Gobierno cuenta con la posibilidad de seguir estirando el tiempo con apelaciones hasta la Corte Suprema norteamericana. El juez Thomas Griesa dejó su marca. Deberá trabajar duro el Gobierno, y especialmente el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, en borrarla.
La marcha de las elecciones legislativas será otro punto para seguir de cerca. Serán una forma de medir la real situación de poder en el país, y si el Gobierno de Cristina de Kirchner mantiene su capacidad de control para los dos últimos años de su mandato. El impacto en los mercados será inmediato. Avizorar que en 2015 habrá un Gobierno pro mercado o no, es la clave. En lo económico, más que en lo financiero, las elecciones jugarán el rol clásico ya observado en la gestión kirchnerista: más aumento del gasto público, más inflación y medidas tendientes a capturar votos, como la suba del mínimo no imponible en Ganancias, aumento de la Asignación Universal por Hijo y otras que se muevan en igual dirección.
También la Argentina libra batallas contra organismos internacionales. Allí es el FMI el que tiene las barajas más fuertes para jugar con las sanciones en estudio por la medición «estilo INDEC» de la inflación y del crecimiento nacional. Dependerá de la habilidad de los funcionarios domésticos para persuadir a los técnicos del organismo en que hay una suerte de saneamiento en marcha para postergar lo máximo posible las medidas contra el país.
En el Banco Mundial y en el BID, las cuestiones pasan directamente por el dinero. Los desembolsos a la Argentina se complican dado que en el directorio de estos organismos hay resistencia de países europeos y del propio Estados Unidos a permitir desembolsos ante los incumplimientos que observa la Argentina en el Club de París, el CIADI (Tribunal del Banco Mundial) y con España, concretamente por la expropiación de las acciones de Repsol en YPF.
Por ello se enfrenta un 2013 más complejo en lo interno que por lo externo. Aun así, en lo estrictamente relacionado con el PBI, mostrará mejoras en comparación con el corriente año. Pero claro, se ingresa en zona de turbulencia política y definiciones económicas.



Dejá tu comentario