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Los Conte, una familia que respira vóley
Hugo y Facundo Conte, padre e hijo, unidos por la misma pasión: el vóley.
Facundo nació el 25 de agosto de 1989 y, aunque practicó otros deportes, sabía que el vóley iba a formar parte de su universo. Desde la misma cuna vio saltar, bloquear y pegar a su papá Hugo (14 de abril de 1963), uno de los pilares emblemáticos de aquella magnífica selección que se quedó con el bronce en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988. Pero también su madre, Sonia, fue jugadora y conoció a Hugo red mediante. «Ni la madre ni yo influimos para que Facundo juegue al vóley. Nunca quisimos hacerlo. Probó con otros deportes, hizo hasta atletismo, pero finalmente se quedó con el vóleibol. Es importante que cada uno entienda su rol en la vida, porque si no... es difícil», dice Hugo Conte. A Hugo se le iluminan los ojos cuando ve en acción a su hijo, con quien jugó en GEBA en la temporada 2007/2008 y a quien entrenó en el Catania, de Italia.
«Verlo clasificar a sus primeros Juegos Olímpicos fue una emoción muy linda. Lo veo feliz haciendo lo que le gusta y eso me da mucha satisfacción y me llena de orgullo», comenta Hugo.
Considerado uno de los mejores 25 jugadores de la historia del vóley mundial, Hugo participó en tres Juegos Olímpicos, logrando subir al podio en uno y además ingresó el año pasado en el salón de la fama. Con esa mochila pesada, Facundo se tuvo que hacer camino dentro del vóley. «Entre los 12 y los 13 años estuve a punto de dejar de jugar. Ser el hijo de Hugo Conte era cargar con una alforja demasiado pesada. Además la gente hablaba mucho y pensaba que yo jugaba porque estaba acomodado. Con el tiempo lo superé y decidí encarar mi futuro y no dejar porque realmente me gustaba jugar».
Periodista: Hugo... ¿qué consejos le da a su hijo?
H.C.: Lo principal es que se divierta y que encuentre en eso su pasión. El vóley es un deporte en el que se toca una sola vez la pelota, por lo que tiene que confiar en sus compañeros. Por todas las sensaciones que uno vive en una instancia como los Juegos Olímpicos, es fundamental que en este momento tan importante él se encuentre bien de la cabeza.
P.: ¿Le corrige muchas cosas de su vóley?
H.C.: No, lo dejo hacer su juego. Sí, como dijo Facundo, hablamos mucho de los partidos y si pide un consejo se lo doy, de lo contrario dejo que haga su propio camino. Mi deseo es que él escriba su propia historia y ya lo está haciendo.
P.: ¿Qué te gustaría copiar de su padre?
F.C.: El ya tiene una medalla olímpica. Espero algún día poder tener una también.
P.: ¿Qué expectativas tienen con el seleccionado argentino para los Juegos de Londres?
H.C.: Confío plenamente en este grupo. Es un equipo muy talentoso, que tiene un excelente presente y un futuro bárbaros.
F.C.: Estas últimas semanas previas a los Juegos y los partidos por la Liga Mundial 2012 nos servirán de mucho para terminar de aceitar el funcionamiento del equipo y los sistemas de juego. Queremos llegar de la mejor manera y no sólo jugar, sino hacerlo bien y poner la bandera argentina bien alto.


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