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Los cubanos, inmersos en el hartazgo, ya no escuchan
Las modestas calles de Holguín, una ciudad arrasada por huracanes, fueron embanderadas por el régimen en recuerdo al primer intento por derrocar a la dictadura de Fulgencio Batista.
Tomando un respiro frente a un café sobriamente decorado con pequeñas banderas cubanas de papel, Figelo dice tener dos empleos: es profesor de Educación Física durante el día y conduce una «bicitaxi» por la noche, los fines de semana y durante las vacaciones, para ganar algunos pesos más.
«Hay mejorías con Raúl, pero todo está demasiado caro, sobre todo la comida», comentó el fatigado hombre, en referencia al hermano de Fidel Castro, que hace tres años asumió el poder en la isla.
Figelo asegura ganar sobre el vehículo unos 70 pesos cubanos al día (alrededor de u$s 3, unos u$s 90 al mes), mucho más que el salario promedio mensual de sus compatriotas, de u$s 20.
«Felizmente muchas tiendas de Holguín venden sus productos en moneda nacional», aseguró en referencia a la ciudad de 300.000 habitantes, ubicada 740 kilómetros al noreste de la capital. «No es como en La Habana, donde todo se vende en moneda convertible», puntualizó. (Los precios en moneda nacional son irrisorios en dólares, pero en moneda convertible con equiparables a los europeos).
«Cuando Raúl reemplazó a Fidel y anunció cambios, pensé que todo iría rápidamente, pero esto va a tomar mucho tiempo», apuntó resignado. Ramón González, un jubilado de 64 años que trabaja como encargado de un edificio, dice sentirse «decepcionado» por el nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de quien esperaba «pudiera dar desde su llegada a la Casa Blanca un golpe» a 47 años de embargo contra la isla.
«Cuando Obama fue electo, tuve grandes esperanzas de que introdujera cambios importantes, que modificara las relaciones con nuestro país. Pero mientras más pasa el tiempo, menos creo en ello», afirmó.
Prometiendo una «nueva era» en las relaciones con Cuba, Obama eliminó en abril las restricciones sobre viajes y envío de remesas monetarias de los cubano-estadounidenses a la isla, en una decisión que el Gobierno de Raúl Castro consideró «ínfima».
Para Eider Matos, un abogado de 28 años, el embargo está detrás «de muchas de las dificultades económicas» de Cuba, pero «no lo explica todo».
En ese sentido, recordó que el propio Raúl Castro denunció el fardo de la burocracia cubana como un obstáculo al desarrollo económico y en esta jornada exigió trabajar sin justificarse más con el «bloqueo» y «el imperialismo» (ver aparte).
«El problema es que la crisis económica mundial nos golpeó duramente, y aunque menos que a Estados Unidos y pese a que estamos acostumbrados a las limitaciones, estamos en crisis», aseguró el joven, que trabaja para una empresa exportadora e importadora.
Agencia AFP


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