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“Los directivos argentinos son muy valorados”
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Sobre la situación del mercado laboral y los empleos de futuro, Ambito BIZ entrevistó a David Herranz, CEO de Adecco LATAM.

P. ¿Cuáles son hoy los trabajos más demandados?
D.H.: Los que se demanda son perfiles que estén apoyados en las tecnologías como por ejemplo: gestión de data, con procesos de información. Es que hoy en día la información es la mayor riqueza que existe, hay mucha capacidad de almacenar información y también mucha capacidad de gestionar la información. Entonces se necesita gente que sea experta en gestionar la información y pueda sacar conclusiones. Dentro de esas capacidades se ubican los analistas de datos, donde más demanda existe y donde más difícil es encontrar personal, porque no hay formación específica y porque la tecnología avanza mucho más de prisa que el conocimiento. En este segmento existe un abismo en habilidades. En el área del cuidado de personas también hay un abismo importante por la pirámide demográfica.
P. ¿En la Argentina también tenemos este problema?
D.H.: Si, en Argentina y en Uruguay también. Es una dificultad que aún no existe en el resto de Latinoamérica, no todavía. Dicen los expertos que esto comenzará a pasar a partir del 2030.
P. Pero podría ser interesante ir direccionando los estudios para preparar personal en estas disciplinas...
D.H.: Hay un montón de oficios y carreras técnicas que son necesarias. Como el caso de enfermeras, ayudantes, auxiliares para la salud. Y a futuro la oferta laboral vendrá por el lado de la gestión de datos.
P. ¿Cuáles son los trabajos del futuro?
D.H.: Voy a decir cuáles son las competencias que serán necesarias, porque no puedo saber qué trabajos se requerirán en 10 ó 15 años. Lo que sí creo es que van a ser mucho más importantes las habilidades blandas que las duras. El conocimiento hoy es muy accesible, lo que es muy difícil es desarrollarte en unidades blandas, gestión de personas, gestión de equipos, en comunicaciones, agilidad para aprender muy rápido, para adaptarse al cambio.
P.: ¿Qué personal argentino demandan las compañías extranjeras?
D.H.: Los directivos argentinos son muy valorados a nivel mundial porque son súper creativos, inventan las soluciones y porque son muy resistentes. Argentina exporta talento, las compañías tienen un problema ya que les cuesta retener a los ejecutivos, invierten en capacitarlos y luego se van y es difícil que vuelvan.
P.: ¿Por qué se van y por qué no vuelven?
D.H.: El Global Talent Competitiveness Index ubica a la Argentina en el puesto 64 en atracción de talentos, es decir a mitad de la tabla. En Latinoamérica, Chile se ubica en la posición 34. Es mucha la diferencia y si la Argentina nos es capaz de atraer y retener talento es muy difícil que sea capaz de atraer inversiones. Esto está pasando. Si tengo que elegir, Buenos Aires es una ciudad fantástica, estoy como en casa, pero cuanto tengo que decidir dónde pagar impuestos, resulta que acá son caros. Y hay otros aspectos que se van sumando como el tema de la seguridad.
P.: ¿Qué destinos eligen para irse?
D.H.: Chile es atractivo y a nivel mundial generalmente los países nórdicos pero también Canadá y Singapur.
P.: En los rankings mundiales Argentina registran un bajo nivel productividad. ¿A qué lo adjudica? ¿Cómo trabajan los argentinos?
D.H.: No muy distinto que en otras partes. El punto son las diferencias entre la Argentina y otros países. Tuvieron una etapa híper proteccionista que provocó que las empresas perdieran competitividad. Ahora deben empezar a competir. Este proceso se llevará algunas empresas que no se puedan adaptar, es normal. Por otro lado, tienen un mercado laboral que, hoy por hoy, probablemente no tenga todas las herramientas para ser competitivo. El mercado laboral argentino tiene una dificultad que tiene que ver con la judicialización de las relaciones laborales, con la falta de previsión que esto conlleva. Cuando una empresa viene a Argentina no sabe cuánto será su costo laboral. Otro problema en Argentina, común a la región, es la informalidad. Argentina tiene un 35% de trabajadores informales y un porcentaje elevado de empresas fuera del sistema y no veo que se tome en cuenta esta problemática. En Latinoamérica un 60% de los trabajadores están fuera del sistema y esto significa que los gobernantes cuando legislan, lo hacen sólo para el 40%. La cuestión es cómo hacer para que el 60% esté dentro del sistema, y esto hará más competitiva a la región, porque estas personas pagarán impuestos, aumentarán el consumo, etc. Y esto no está pasando.
P.: ¿Cómo se puede solucionar el problema de la informalidad?
D.H.: Hay que facilitar el acceso a la formalidad simplificando las normas laborales. También hay que modernizarlas adaptándolas a los tiempos de hoy. Las normas laborales de Argentina y de Latinoamérica en general, son de la primera mitad del siglo XX. La OIT está trabajando en esto.
P.: ¿Por qué se instalaría una empresa en la Argentina?
D.H.: Básicamente es un país rico por capital humano, porque tiene un sistema educativo bueno, las mejores universidades de la región están aquí; porque tienen una educación universal. Así que cualquier empresa que se instale tiene la posibilidad de reclutar trabajadores. Esta parte, que en otros países es tan complicada, no lo es acá. La toma de decisiones de una compañía sobre dónde instalar una empresa está muy determinada por dónde está el talento y no tanto por dónde están los recursos.
P.: ¿En la Argentina falta vinculación entre las empresas y la educación?
D.H.: El año pasado se conformó (nosotros participamos) el Global Aprendix Network (GAN), una organización global auspiciada por la ONU que propicia el desarrollo de acciones de aprendizaje para que trabajadores recién egresados tengan una formación y capacitación en empresas. Esto los promocionamos a nivel mundial. En la Argentina se empezó a trabajar el año pasado y el presidente del GAN es Daniel Funes de Rioja. Pero nos encontramos con la dificultad que las leyes laborales no permiten avanzar en esta iniciativa.
P.: ¿Cómo es eso?
D.H.: En Argentina hoy no se pueden hacer ni pasantías ni prácticas en empresas. Sé que el gobierno está trabajando en una propuesta de ley para revertir esta situación.
P.: Es decir que una empresa no puede ofrecer una pasantía a un joven que este en el último año del secundario...
D.H.: No. No puede o lo contratas pero no hay pasantía. Argentina tampoco tiene algo que funciona en otros países que es la formación continua en el trabajo para adaptar a la gente a las nuevas necesidades. En Argentina las empresas casi no invierten en formación. Y hay hasta fondos estatales para esto, pero la burocracia esta tan enorme que las empresas desisten. En cambio, hay otros países que han implementado un sistema muy ágil.
P.: Si un joven que está terminando su secundario le preguntase: ¿qué me conviene estudiar, qué le respondería?
D.H.: Primero que siga estudiando, que tenga una carrera. En el futuro van a tener mucha más empleabilidad aquellos que tengan más conocimiento. Ahora, la carrera es un básico pero de ahí en más hay que desarrollar habilidades. Esto significa desarrollar tu capacidad de interactuar con personas. Desarrollar las habilidades que no podrán ser reemplazadas por una máquina. El conocimiento se puede sustituir, la inteligencia artificial ya existe. Pero el trato con personas no, la dirección de equipos no; la capacidad de aprendizaje tampoco; la creatividad, es algo super humano. Yo tengo dos hijos, una de 14 años y un hijo de 9 años y lo que les digo, especialmente a la de 14 años, es "estudia lo que tú quieras, pero a partir de ahí desarrolla tus habilidades personales".
P.: Hay mucho temor en el mundo por que las máquinas nos reemplacen en las tareas repetitivas e incluso pensantes. ¿Cómo vislumbra su empresa el futuro?
D.H.: Todo lo que tenga que ver con habilidades blandas marcará la diferencia, pero dentro de esas habilidades blandas hay una que es la capacidad de aprender muy rápidamente y esto lo tienen los argentinos. Esta habilidad es fundamental para adaptarse al conocimiento técnico requerido en ese minuto que no será el mismo dentro de 10 minutos porque todo cambia muy de prisa. Entonces, por muchas máquinas que haya - que las habrá - alguien tendrá que trabajar con ellas, alguien tendrá que programarlas.
P.: Pero donde antes había 100 personas ahora tal vez hay una sola manejando un robot. ¿Usted no vislumbra que la tecnología provocará más desempleo?
D.H.: Ahora no lo estoy viendo. Lo que percibo es una nueva materia prima a explotar que se llama el dato, el big data. Hoy en día no tenemos expertos, sí tenemos mucha gente que sabe mover cajas y en vez de mover cajas, lo que hace falta es mover datos. Hay empresas tecnológicas en Argentina que no pueden crecer más porque no encuentran personal que sepa manejar datos.


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