4 de enero 2016 - 00:00

Los granos continúan deslizándose a la baja

La gran cosecha norteamericana de maíz se juntó con los altos stocks de Brasil, que devaluación mediante, fue muy agresivo en sus ventas. Ahora  la que ofrece este cereal es la Argentina.
La gran cosecha norteamericana de maíz se juntó con los altos stocks de Brasil, que devaluación mediante, fue muy agresivo en sus ventas. Ahora la que ofrece este cereal es la Argentina.
 Lamentablemente el valor de los granos en el mercado internacional sigue cediendo terreno. El peso de la gran oferta disponible de soja, maíz y trigo, y la perspectiva de una nueva gran cosecha sudamericana pudieron más que las señales de mayor demanda a estos precios más bajos, y la tendencia de los fondos especulativos de tomar ganancias de su gran posición vendida.

El detonante de la baja ha sido la mejora climática para Brasil. Esta última semana las lluvias comenzaron a llegar, justo a tiempo para el período clave de los cultivos. En consecuencia, toda la suba que había generado la incertidumbre climática previa se desarmó con bajas de precio. En tanto en el resto de Sudamérica, con Argentina incluida, las condiciones climáticas nunca presentaron grandes riesgos.

Del lado del maíz la gran cosecha norteamericana se juntó con los altos stocks de Brasil, país que devaluación mediante, fue muy agresivo en sus ventas, quitándole mercados a EEUU. Ahora que Brasil habría agotado su saldo exportable, quien ofrece este cereal en condiciones competitivas es nuestro país, fruto no sólo de la devaluación, sino de la quita de derechos de exportación, que ha cambiado diametralmente la situación del mercado.

Decíamos que la demanda viene actuando con más firmeza. Las exportaciones semanales de EEUU son el gran termómetro de esto. La semana pasada se comprometieron más de 2 millones de toneladas de soja, quedando por encima de las expectativas. Lo mismo ocurrió con maíz, que quedó en 800.000 toneladas. Sin embargo, el viernes el USDA (Departamento de Agricultura de EE.UU.) publicó las cifras correspondientes a la semana de Navidad, donde la soja reportó sólo 478.800 toneladas quedando en la mitad del mínimo esperado, aunque el maíz con 705.200 toneladas reportadas estuvo dentro de lo esperado.

Los fondos siguen con una posición vendida muy importante, lo que los hace propensos a tomar ganancias recomprando posiciones ante las bajas fuertes. Pero al no tener una noticia alcista que catalice este efecto, en las subas son vendedores, generando un mercado que va realizando un serrucho de precios descendente.

Mientas todo esto pasa a nivel internacional, el productor argentino va mirando la situación de reojo. Las últimas bajas fueron absorbidas por la devaluación y la quita de derechos de exportación. Sin embargo, con la soja pagándose por encima de la paridad teórica, y el maíz muy cerca de la misma, los valores empiezan a copiar lo que sucede en el exterior. Por debajo de los $ 3.000 toneladas las ventas de soja desaparecen, y esto limitan la caída de precios, aunque si ese valor se convalida, los compradores "perderían dinero", y deberían compensarlo con las ganancias previas.

El trigo es el único grano que sigue muy por debajo de los valores teóricos. Como venimos marcando esto puede explicarse en parte por los problemas de calidad de este año, y por una posición comprada de cosecha vieja de parte de los exportadores. Sin embargo, estamos trabajando vendiendo trigo en mercados con poca capacidad de pago, en el norte de África, y aun así los valores conseguidos no se están trasladando al productor. Cuando Brasil aparezca en el mercado podría mejorar el precio FOB, y la estructura de mercados volverse más demandante.

La semana pasada se publicó finalmente el final del sistema de ROE VERDE. Volvemos a las Declaraciones Juradas de Venta al Exterior (DJVE) que son automáticas. Sin embargo el plazo que se dio para trigo es de sólo 45 días para completar la operación. Esto no es lo mejor, pero parece razonable en la situación que nos encontramos. Es por esto que con el último elemento normalizado, deberíamos ahora esperar a ver cómo evolucionan los mercados.

(*) Profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.

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